DIARIO DE CUENCA 1812
05-01-1812.
Los franceses nombran corregidor
Se ha celebrado hoy la primera reunión municipal desde
que las tropas napoleónicas se hicieron con el control de la ciudad. La preside
el nuevo corregidor nombrado por el gobierno intruso, Antonio García Gómez, el
mismo que había sido elegido diputado a las Cortes de Cádiz sin que nunca
llegara a emprender viaje puesto que había estado excusando su asistencia por
motivos de enfermedad, dejando a la ciudad sin representación directa en
aquella histórica sesión parlamentaria y ha decidido convocar para el día
06-01-1812. Un nuevo Ayuntamiento, a la fuerza
A la reunión convocada para hoy en el Ayuntamiento acude José Julián Mayordomo, que durante los sucesos de las últimas semanas había ejercido como corregidor interino. El prefecto, Luis Sáiz, igualmente designado por el gobierno francés, está dispuesto a dar posesión a Antonio García Gómez como nuevo corregidor interino, nombrado por voluntad del general gobernador, y que en principio quiso eludir el encargo, devolviendo el nombramiento al militar francés si bien éste “le había respondido no admitía excusa ni pretexto pues la fuerza era la admisión”. Y, por si había alguna duda, en ese preciso momento llegó por escrito la orden terminante que obliga a García a aceptar el cargo con una amenaza directa: “Si V. en el momento no entra en las funciones y deberes de corregidor, será considerado como un hombre sospechoso y de consiguiente arrestado y confiscados sus bienes y se le punirá si fuere necesario con la pena de muerte. Esta mi deliberación será ejecutada para con V. y los más que fueren elegidos para los diversos ramos de municipalidad y administración civil. Téngalo V. así entendido”.
Firma la orden el general gobernador D’Armagnac. Con
esta amenaza mortal, se obliga a jurar sus cargos a los nuevos regidores
interinos: Vicente del Castillo, José Mayordomo, Manuel Camarón, Juan Bravo y
Alonso, Toribio Lázaro, Miguel de Arcas y Veremundo Yáñez. Ninguno de ellos forma parte del grupo de los
antiguos regidores perpetuos de Cuenca, que se encuentran huidos de la ciudad.
07-01-1812. Llega la libertad de comercio
Las teorías napoleónicas sobre la libertad económica, especialmente en el comercio, encuentran su inmediato reflejo en la orden del prefecto, emitida hoy declarando la total libertad de comercio pone fin radical al tradicional sistema vigente en España de control de precios en una serie de productos regulados por los poderes públicos: pan, aceite, vino, sal. La inminencia de esta orden hace pensar que pronto se van a presentar serios problemas de abastecimiento de los productos hasta ahora regulados.
El texto
promulgado por el prefecto dice: “Nada hay más contrario al buen orden, a la
abundancia, a la baratura y a toda buena política que las trabas en el
comercio; y nada más conforme al monopolio que el monstruoso sistema de las
posturas en los artículos de consumo; funesto sistema verdaderamente pero el
más a propósito para aumentar la codicia, la rapacidad y las socaliñas. La
libertad del comercio se conforma a un modo el más significante con la libertad
natural del hombre y con la libertad civil de un gobierno ilustradamente
constituido. Los débiles e insustanciales fundamentos que se han propuesto por
gentes débiles e impolíticas, sin talento y sin experiencia contra la libertad
se oponen directamente a un orden sólido por sus principios y caracterizado de
tal por la práctica en todos los pueblos civilizados ya sea su población
grandes o pequeñas y su situación topográfica en el centro de la nación o en
sus extremos. Así que deseando llevar a efecto las justas intenciones del
gobierno que me están comunicadas he venido en abolir y extinguir el anterior y
aún actual sistema de las posturas de todos los artículos y abastos de esta
Ciudad y Provincia, declarando como declaro que todas las personas que traten
de vender los artículos de consumos lo puedan hacer libremente y a los precios
convencionales que se ajusten con los compradores, quedando sujetos únicamente
al reconocimiento de sanidad y pago de derechos actuales, asegurando como
aseguro a todo vendedor la mayor seguridad, garantía y protección”.
08-01-1812. Medidas para el abastecimiento de nieve
La Municipalidad de Cuenca toma medidas para garantizar el suministro de nieve para el próximo verano, aprovechando las recientes heladas, como advierte el regidor Cerdán, a quien se comisiona para obtener el producto y llevarlo al pozo municipal, abonándosele más tarde los gastos producidos.
10-01-1812. Orden para suprimir escudos de los Borbones
Para intentar ganar la benevolencia del nuevo poder militar, la Municipalidad conquense acuerda dirigir un manifiesto al rey José, en el que empieza por recordar el juramento de fidelidad que hicieron sus miembros al tomar posesión: “La Municipalidad, señor, vuelve a tener la más alta satisfacción en este momento de reiterarle el honor que la cabe de estar dedicada a ofrecer los homenajes más sinceros y respetuosos a un Rey que la providencia ha destinado por Jefe y Padre de la Nación” para a renglón seguido expresar arrepentimiento por antiguas y todavía recientes opiniones nacionalistas y por ello pedir al monarca francés que “olvide cualquiera extravíos que haya podido tener esta capital abusando de la docilidad de su vecindario, la sugestión y la fuerza; y que dirija sus clemencias soberanas a este Pueblo fiel y constante a sus soberanos”. No faltan, en el obsequioso escrito, los elogios a las nuevas autoridades “cuya prudencia y dulzura han afirmado de un modo indeleble y precursor el sabio y buen gobierno de V.M.”, por lo que todos ellos se hacían merecedores a continuar en sus puestos. En definitiva, “podrá decir V.M. algún día que si Cuenca tuvo algunos momentáneos extravíos, también es la ciudad más fiel y amante de sus soberanos”.
17-01-1812. Reanuda el servicio de Correos
Ayer, día 16 de enero quedó restaurado el servicio de correos entre Madrid y Tarancón y hoy lo hace desde esta última ciudad a Cuenca, con lo que vuelve al territorio un cierto amago de normalidad.
23-01-1812. Habrá función religiosa en honor del rey José
Para confirmar la sumisión pacífica al gobierno francés, la Ciudad de Cuenca se dispone a llevar a cabo la necesaria celebración pública, pasando por la imprescindible ceremonia religiosa en la catedral. Para ello el Ayuntamiento dirige al cabildo, para recordar la existencia desde siglos del severo protocolo vigente entre ambas corporaciones, por si acaso el cuerpo de canónigos tuviese alguna prevención ante el nuevo cuerpo municipal: “La Municipalidad erigida en esta Capital según consta a V.I. de público, no es otra cosa que el cuerpo de Ayuntamiento representativo del común, con el mismo decoro, con iguales prerrogativas y con mayores extensión de funciones y atribuciones. Lejos de quererse excluir de los servicios religiosos que pueden contribuir al buen ejemplo y edificación populares, apetece si es posible esmerar en esta conducta y ampliarla a cuanto ceda en beneficio del común, felicidad de la Nación y gloria del Rey”, continuando por reclamar que “se la facilitarán las distinciones que antes tenía el Ayuntamiento en las fiestas solemnes que concurría por concordias a la Iglesia Catedral”. El cabildo, por supuesto, ha estado totalmente de acuerdo con las intenciones del Ayuntamiento.
02-02-1812. Te Deum en honor del rey francés
Hoy se ha celebrado en la catedral de Cuenca un solemne Te Deum en honor del rey José I Bonaparte y “en acción de gracias por la victoria conseguida en la toma de Valencia” por las tropas francesas, a la vez que se nombró una comisión para ir a Madrid a besar la mano al monarca, decidiéndose que junto con los tres regidores locales asistieran como invitados dos conquenses que en ese momento se encuentran en la corte, Francisco de Paula Castillo, regidor perpetuo en el Antiguo Régimen y el brigadier de Marina Fernando Casado de Torres, que han aceptado estar al servicio del gobierno intruso.
06-02-1812. El obispo Falcón pide perdón a José I
El obispo de Cuenca, Ramón Falcón y Salcedo, quiere congraciarse con el gobierno de los franceses que ocupan la ciudad. El acercamiento lo hace a través de sus familiares residentes en Cuenca que piden a la Municipalidad que a propósito del previsto viaje a Madrid para visitar y rendir homenaje al rey José I, aprovechen la oportunidad para explicar “el compromiso y complicación de circunstancias a que se ha reducido el Ilmo. Prelado por las relaciones políticas del antiguo gobierno y lo forzoso que le es el implorar la Real protección”. Como méritos para conseguir el perdón de José I, relatan que el obispo tranquilizó al pueblo en junio de 1808, al llegar a Cuenca las tropas del mariscal Moncey, y explican que el obispo tuvo que aceptar de mala gana ser designado diputado a Cortes “a que no pudo oponerse por la fuerza militar armada” que entonces ocupaba la ciudad, de manera que se vio obligado a viajar a Cádiz “con lágrimas de su corazón”. Pero no habiendo podido ser recibido de manera efectiva como diputado, “trató muy luego restituirse a su Iglesia, cuya expedición se la han impedido en varias épocas”, pero como está deseando volver a Cuenca, sus familiares ruegan a la Municipalidad que intervenga para pedir clemencia e indulto al gobierno del francés. La decisión municipal es fría y terminante, al decidir en la reunión de hoy que escriba el propio obispo Falcón en ese sentido y que el gobierno considerará la sinceridad de sus deseos.
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De los edificios públicos desaparecen las flores de lis de los Borbones, pero se mantienen los escudos de la dinastía de los Austria, como en El Almudí [Foto José Luis Muñoz] |
Ya se han cumplido las órdenes sobre la supresión de las flores de lis
en los escudos situados a la vista del público en distintos edificios a pesar
de lo cual el Prefecto no se muestra muy satisfecho y pide un informe
detallado, que proporciona Mateo López en el sentido de que las flores de lis
están quitadas todas, pero las águilas pintadas en tablones que había que
colocar no se han podido hacer porque el pintor está dedicado a la casa del
general gobernador.
06-02-1812. Inmundicias en el acueducto del agua
El oficial de fuentes informa a la Municipalidad que las tropas que ocupan la Casa de la Inquisición tiran “aguas sucias y otros escombros introduciéndose en el conducto del agua que surte a las fuentes públicas” que, lógicamente, se pueden infectar, proponiendo, como remedio, que se cubra con tablones de madera el acueducto, medida que parece razonable a los regidores. Hay que tener en cuenta que el conducto de agua desde el manantial de la Cueva del Fraile llega a Cuenca bordeando la Hoz del Huécar y pasa muy cerca del edificio inquisitorial, siendo un canal descubierto por lo que es comprensible la imprevisión de la tropa arrojando las aguas sucias precisamente a la zona por donde pasa el canal de suministro.
17-02-1812. Llega a Cuenca un juez penal
El Ayuntamiento de Cuenca recibe un escrito del prefecto en que comunica la llegada del alcalde mayor, Salvador Buxon, al que deben proporcionársele los medios necesarios, incluidos alguaciles, para el ejercicio de la tarea que le corresponde, la administración de justicia penal que se presupone va a ser severa y claramente inclinada a la aplicación generosa de la pena capital.
20-02-1812. Propuestas de un regidor municipal
Durante la sesión municipal celebrada hoy, el regidor Veremundo Alegría comenta a sus compañeros que aún cuando no está completamente convencido de cuáles son las leyes en vigor en esos momentos, “ha comprendido que la Policía Urbana y Rural, la enseñanza pública y otras muchas cosas del interés común” se encuentran bajo la responsabilidad del Ayuntamiento y por ello expone:
“1º, Que la enseñanza de primeras letras por lo que hace
a las Escuelas que se dicen de la Sociedad Patriótica, se halla descuidada y
aún abandonada, a causa de no estar pagados ni asistidos debidamente los
maestros y que siendo notorio que el Ilmo. Sr. Don Antonio Palafox y Croy,
dignísimo obispo que fue de esta ciudad y Obispado, dejó considerable porción
de sus bienes para la dotación de dichas Escuelas y sabiendo que sus herederos,
los Patronos que señaló, ni tampoco el Ayuntamiento anterior han procurado
poner corriente un beneficio tan grande y propio del deber de todos”, propone a
sus compañeros exigir las cuentas y diligencias realizadas hasta ese momento
para cumplir los fines del testador.
En segundo lugar, que se efectúe una relación detallada
del vecindario, miembros de la familia y ocupación, esto es, un censo o padrón,
por utilizar la terminología actual. Y continúa su programa:
“3º, que sabido esto y averiguado, se establezca por
ordenanza y punto general que todos los Niños y Niñas que no lleguen a los doce
años hayan de acudir a las Escuelas de Primeras Letras indispensablemente,
haciendo responsables a los padres, bajo de una competente multa y también a
los Maestros, si notasen las faltas y no diesen parte.
4º, Que si algún padre quiere instruir a sus hijos en su
casa deberá contar para ello con la Municipalidad, corregidor o con quien
corresponda, y conseguir su licencia, que no se concederá si no es atendida su
clase, instrucción y circunstancias”.
22-02-1812. Los conventos transformados en cuarteles
En estos momentos están ya desocupados e incautados por el nuevo gobierno todos los conventos de la ciudad, con el propósito de destinarlos a cuarteles, necesarios para alojar a la numerosa la tropa ocupante que se encuentra distribuida por Cuenca. Por ello, el prefecto, Luis Saiz, ordena que todos los efectos muebles y decorativos de los conventos se trasladen al depósito general, empezando por el de la Trinidad, al que se destinan todos los peones disponibles, pero también ha sido informado que en el de Los Descalzos “algunos vecinos se han atrevido a extraer varios efectos y lo mismo de la Inquisición” por lo que, mientras lleva a cabo la correspondiente investigación, pide a la Municipalidad que se pongan guardas honrados en todos los edificios que aún conservan bienes en su interior.
25-02-1812. Llega a Cuenca un comisario regio
Una nueva autoridad ha llegado hoy a Cuenca, para coexistir con las que ya existen: gobernador general, prefecto y corregidor, a los que se une ahora un comisario regio, el barón de Nardonne, encargado de la administración civil y económica, que ha convocado para mañana a todas las demás autoridades de la ciudad.
27-02-1812. El barón promete reformas importantes
La primera actuación del barón Nardonne ha sido reunir hoy a doce individuos del comercio, manufacturas e industria “para comunicarles las benéficas intenciones de Su Majestad hacia esta clase de individuos tan útil como necesaria en la sociedad” si bien tales palabras no van acompañadas de ninguna decisión o medida concretas. Sí se sabe, a partir de diversas declaraciones gubernamentales, que el poder francés instalado en Cuenca, pretende llevar a cabo una promesa generalizada de reformas de la administración y las costumbres, lo que afectará a la enseñanza primaria, la reforma de las prisiones, la modernización de las estructuras urbanas, el impulso del comercio y la industria, un plan para mejora de la producción agraria y otras promesas semejantes.
03-03-1812. Piden plantas a los pueblos para ajardinar la ciudad
En el seno de la Municipal de Cuenca se toma el acuerdo, siguiendo las indicaciones de Mateo López, de escribir a los alcaldes de los pueblos de Villar del Maestre, Valdecolmenas, Verdelpino y Castillejo para que autoricen a sus vecinos a traer plantas vegetales a Cuenca para desarrollar el plan de jardinería que había sugerido el prefecto tiempo atrás.
10-03-1812. Quieren formar una nueva parroquia
El gobierno francés ha puesto en marcha una orden para supresión de parroquias en la ciudad, cuya ejecución práctica exige el acuerdo conjunto entre el corregidor y el gobernador eclesiástico, pero al margen de la decisión que se pueda adoptar sí hay una iniciativa surgida en la parte baja de Cuenca y que acepta el comisario regio, disponiendo que se habilite la iglesia de San Agustín como parroquia del arrabal, anunciándose una reunión para hoy encaminada a organizar el modo de sostener los gastos del templo, pues el gobierno no puede hacerlo, de acuerdo con el principio de laicidad que inspira al nuevo régimen político. La decisión del barón Nardonne toma desprevenidos a los fieles, que no deseaban tanto pues lo único que pretendían era que se dijera misa los domingos en la iglesia del abandonado convento de San Agustín, por ser más cómodo que subir a El Salvador. “Y todos unánimes convinieron en que era impracticable la orden del Sr. Comisario Regio en los términos que previene, porque nada de ello han allanado los vecinos ni los hay en poca ni en mucha porción para subvenir a los gastos”, porque ellos quieren que se diga misa, pero sin tener que abonar ninguna cantidad para mantener el culto.
16-03-1812. Hay que pagar impuestos al gobierno francés
Desde que comenzó la ocupación francesa parecía que se había implantado un cierto ambiente de tranquilidad en la ciudad de Cuenca, hasta que el prefecto dicte la orden del reparto de tributos; a su jurisdicción, es decir, a la provincia, corresponde satisfacer mensualmente 200.000 reales de vellón por contribución extraordinaria. La capital debía entregar, en el plazo de diez días, 12.838 reales que es preciso repartir entre el vecindario, pues las arcas de los bienes de propios se encuentran exhaustas, como se constata en la sesión municipal celebrada hoy para decidir sobre el reparto de este tributo entre el vecindario.
19-03-1812. Cara y cruz del día de San José
Hoy se celebra el santo del nuevo rey, José Napoleón, a quien el pueblo suele llamar despectivamente Pepe Botella. Eso sí, tuvo que ser el diligente prefecto Luis Saiz quien recordó la fecha al Ayuntamiento: “La Municipalidad de esta ciudad y en general todos sus habitantes, que continuamente dan nuevas de su fidelidad y adhesión, creo que se apresurarán aquel día a manifestar sus sentimientos y regocijo con iluminaciones y otros festejos que les dicte su amor y gratitud al Rey”. De manera que no hubo más remedio que acordar encender las tradicionales luminarias y celebrar un acto religioso en la catedral.
(Este mismo día, en un punto muy alejado de Cuenca, se
vive una jornada de alegría espontánea y popular en quienes en Cádiz asisten a
la proclamación y entrada en vigor de la primera Constitución española (que
firman, como diputados por la provincia de Cuenca, Manuel de Rojas, Alonso
Núñez de Haro, Diego de Parada y el conde de Buenavista).
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Promulgación de la Constitución de Cádiz, 19 de marzo de 1812. Cuadro de Salvador Viniedra. Museo de la Constitución, Cádiz- |
21-03-1812. Se necesita encontrar un verdugo
Está a punto de comenzar a actuar la Junta Criminal, encargada de perseguir a traidores y desleales con el gobierno francés que controla la ciudad de Cuenca. Como el resultado de las actuaciones judiciales es previsible, el prefecto se dirige al Ayuntamiento adelantando que sería necesario “tener a la mayor brevedad posible un ejecutor de las sentencias de condenación a muerte”, además de que “estando abolida la pena de horca y sustituida por la de garrote es absolutamente necesario tres instrumentos de este nombre” , circunstancia que se pone de relieve en la sesión municipal celebrada hoy causando la lógica preocupación en el seno de un consistorio municipal nada proclive a participar en semejantes ceremonias.
22-03-1812. El prefecto quier eliminar a los mendigos forasteros
El prefecto Luis Saiz se dirige al Ayuntamiento con referencia a la mendicidad callejera, porque hay muchos pobres que vienen de fuera, dice, “en perjuicio de los naturales de ella y con exposición a contraer enfermedades y otras resultas que son consiguientes a la reunión de pobres miserables”, ordenando que se fije un edicto para regular la salida de los forasteros, que sólo pueden estar tres días en la ciudad, debiendo abandonarla de inmediato.
25-03-1812. Es mejor buscar verdugo en otro sitio
La Municipalidad acuerda contestar al prefecto que para cumplir sus deseos es más fácil encontrar un verdugo en Madrid o en Toledo, pues en Cuenca no hay nadie preparado para esos menesteres.
26-03-1812. Intento de regular la calidad del vino
Llegan nuevas órdenes del prefecto Luis Saiz, que ahora fija su atención en un producto de primera necesidad: “Es público y notorio que el vino que se vende en las tabernas es de la más mala calidad, pues que según el testimonio de todos suele tener más de la mitad de agua”, asunto que requiere una constante vigilancia municipal según dispone con su habitual energía.
30-03-1812. Exigencia en el pago de tributos
Las órdenes que llegan desde la Prefectura al Ayuntamiento son continuas, ordenando repartimientos de cargas en especies, como cereales o jergones para la tropa, sin olvidar el dinero, porque ha pasado con largueza el plazo dado para hacer efectiva la primera mensualidad. El prefecto, que va endureciendo su postura a medida que encuentra obstáculos para la fácil obtención de sus exigencias, ha dado a la Municipalidad un plazo de 24 horas para hacer efectivos aquellos doce mil reales y pico, pero los regidores pasan a la pelota a la Junta Municipal, que es la competente para hacer el reparto vecinal, trabajo que no ha realizado todavía, dicen los regidores como única explicación disuasoria.
15-04-1812. Medidas para mejorar la fortificación
El prefecto, Luis Saiz, comunica al Ayuntamiento que el nuevo gobernador militar, el duque de Mahón, le ha trasladado “sus justas intenciones de cerrar todas las avenidas inútiles, fortificar y hacer atrincheramientos en los puntos principales, a cuyo efecto va a disponer requisiciones de obreros, instrumentos y medios de transportes de los materiales”, tarea en la que espera, dice, la colaboración entusiasta de todos los vecinos. “Asimismo me encargan que las puertas y cualquiera otra ventana que esté hecha en las murallas o comunicaciones de la Ciudad deberán ser cerradas, quedando abiertas solamente las Puertas Reales”.
21-04-1812. El prefecto busca a los huidos
El irascible prefecto de Cuenca, Luis Saiz, arremete hoy contra el Ayuntamiento de Cuenca (la Municipalidad, según la nomenclatura francesa), irritado al comprobar que son numerosos los conquenses que permanecen huidos de la ciudad y por ello exige la elaboración inmediata de una información sobre “qué personas, sean de la clase, condición o sexo que fueren, son las que aún permanecen en la sierra, las que mantienen sus familias diseminadas en varios pueblos; cuáles son las que conservan sus efectos en otros y cuáles las que teniendo antes casa abierta se hallan reunidas con otras familias” para así, con ausentes y presentes, elaborar el padrón vecinal, interés justificado especialmente por la necesidad de proceder al reparto de los tributos ordinarios y de las cargas especiales que de manera constante van a implantar los invasores, a pesar de sus propias disposiciones contrarias a este último mecanismo impositor.
23-04-1812. Descubierta del general Villacampa y reacción francesa
El general Villacampa ha cruzado hoy por las cercanías de Villalba de la Sierra con un grueso número de prisioneros franceses, por lo que desde la capital se envió una columna compuesta de 200 caballos, mil infantes y dos cañones, con la pretensión natural de liberar a sus compatriotas. Villacampa los atrajo hasta las cuestas del Cambrón y allí tendió una emboscada clásica, produciendo enormes daños en la columna francesa, que no consiguió su objetivo, si bien el ejército nacional perdió también algunos efectivos.
El propio general Villacampa, en el parte oficial
elaborado para explicar lo sucedido en el día de hoy dice: “Llegué a reunir 700
prisioneros franceses y tenía que conducirlos a Alicante, atravesando las
tierras de Cuenca. Presentándose el enemigo en Villalba de la Sierra con 1.400
infantes, 30 caballos y 4 piezas. Hice tomar posición a las tropas españolas,
cuya fuerza ascendía a 800 hombres (...) Los enemigos colocaron su artillería y
el ataque dio principio con la caballería enemiga, que se replegó bien escarmentada
de la imprudencia de atentar contra nuestra infantería. De nuevo atacaron con
infantería y caballería, más fueron rechazados con mucha pérdida. Yo habiendo
conseguido mi objetivo mandé que la división siguiera su marcha, con tal pausa
y serenidad que el enemigo se contentó con observarnos, pagando con la vida
alguno que lo intentó de cerca.
Los franceses no se atrevieron a continuar por la tarde,
retirándose a Cuenca con numerosos muertos y 140 heridos, contándose entre los
primeros al comandante Boltigedors y tres oficiales más. En Cuenca vieron
entrar muchos caballos sin jinetes y dos carros cargados de monturas. Nuestra
pérdida fue de dos muertos y 13 heridos. Participaron en esta acción los
batallones de Aragón y de la Reina, el Regimiento de Soria más dos compañías de
la Princesa”.
26-04-1812. El prefecto insiste en que hay que buscar verdugo
Ha pasado más de un mes desde que se produjo la primera noticia sobre la necesidad de encontrar un verdugo y el prefecto vuelve a dirigirse a la Municipalidad, requerido por el presidente del tribunal que insiste en que se necesita verdugo y garrote. Luis Saiz exige el cumplimiento inmediato de la orden “sin dar lugar a que por el tribunal se remita otro aviso” e insinúa que tal misión la podría cumplir el pacífico pregonero de la ciudad, pero los regidores no están por la labor y se limitan a repetir su acuerdo anterior “y para que no se moleste a la Municipalidad en lo que no le es posible” deciden que dos de ellos pasen a visitar personalmente al presidente del tribunal para explicarle la situación.
La orden de llevar a cabo la fortificación de la ciudad de Cuenca está produciendo muchos quebraderos de cabeza a la Municipalidad. Para empezar, el regidor Feliciano Grande informa a sus compañeros que el maestro Mateo López le ha pasado una lista de los materiales necesarios, de los que unos están disponibles y otros no, preguntando qué se puede hacer. La solución es esperar la respuesta del comisario regio y del prefecto, para que habiliten los medios necesarios.
Por su parte, el prefecto traslada a la Municipalidad las quejas del comandante de ingenieros, Joaquín Albo, que no tiene instrumentos suficientes para realizar la fortificación deseada por lo que sus hombres están parados. Luis Saiz argumenta: “Yo no encuentro medios para hacer que todos se pongan en la mayor actividad, cualquiera explicación me es demasiado sensible y veo que no se corresponde a mis esperanzas”, frustrado, sin duda, por no encontrar el entusiasmo popular que esperaba de una población sojuzgada ni la rápida obtención de los medios materiales necesarios pero imposibles de obtener. Los regidores explican que no pueden “hacer más que proporcionar lo que es posible” pues para todo lo que se quiere ejecutar hacen falta unos caudales inexistentes en las arcas del municipio. Por ejemplo, Mateo López ha conseguido madera de las de don Manuel Saiz, quien quiere que se le pague por lo menos la mitad. En cuanto a trabajadores, el comandante pretende disponer de 300 peones para el día primero de mayo, cifra imposible de encontrar en una ciudad despoblada, dicen los compungidos regidores.
30-04-1812. Plazo para presentar la lista de vecinos
Hoy vence el plazo fijado por el prefecto para que el Ayuntamiento de Cuenca le presente una relación de los ciudadanos que siguen estando huidos en las montañas de la Sierra. Hasta ahora, los concejales habían estado aplicando la táctica ya en marcha de ir dilatando las cosas sin especiales premuras, por lo que el prefecto tuvo que recordar pronto la obligación de hacer la lista de vecinos, dando un plazo para ello: “Espero que estará concluído y me lo pasará V.I. dicho Padrón hasta las diez del día de mañana, pues de lo contrario me veré en la precisión de tomar la providencia más conveniente”. Los regidores municipales, apremiados de tal modo, acordaron contestar a Luis Saiz explicando la situación real, contestación que fue fijada a las nueve y media de la mañana, es decir, media hora antes del plazo perentorio fijado por el prefecto para hoy mismo.
01-05-1812. Exigencias culinarias del nuevo gobernador militar
El Ayuntamiento de Cuenca se encuentra ante un nuevo problema, a causa de las exigencias del nuevo gobernador militar, duque de Mahón. Para los "gastos de su mesa", al anterior comandante militar, d’Armagnac, aportaba la Municipalidad 600 reales mensuales, pero el recién llegado quiere total libertad de suministros diarios, asunto que preocupa a los regidores porque, además de ser gastos incontrolados, sería preciso tener una persona pendiente en todo momento de satisfacer los deseos del militar, que pide para alimentarse e invitar a sus allegados una serie de productos que los regidores consideran imposible poder conseguir en el limitadísimo mercado de la ciudad, como se puso de manifiesto en una preocupada sesión municipal celebrada en el día de ayer.
02-05-1812. El Ayuntamiento pide recursos
Sin atender las razones del Ayuntamiento, el prefecto insiste en exigir los trabajadores que se necesitan para llevar a cabo la obra de la fortificación de la ciudad, de manera que la Municipalidad no encuentra otro recurso que contratarlos en los pueblos inmediatos, remedio que trae consigo una extraordinaria complicación, porque a estas personas, como es lógico, hay que pagarlas... y no hay de dónde. En el colmo del agobio, los regidores acuerdan en la reunión celebrada hoy escribir al comisario regio en demanda de ayuda: “Se halla ya esta Municipalidad tan en el último apuro que no tiene caudal alguno de que echar mano para satisfacer los jornales de mañana en la fortificación”, gasto al que habría que añadir las exigencias de los administradores de Rentas que intentan percibir los tributos atrasados. Como tampoco se pueden imponer arbitrios extraordinarios, por estar prohibidos y no encontrarse los vecinos en condiciones de soportar nuevas cargas, piden al representante del poder central (y de la Hacienda) un adelanto de 50.000 o 60.000 reales que podrían ser reintegrados cuando la ciudad esté en mejores condiciones económicas.
03-05-1812. No hay remedio para los gastos necesarios
Convencido de las razones expuestas por la Municipal de Cuenca, el comisario regio autoriza hoy un adelanto de 8.000 reales, que deben ser devueltos el día 15 de mayo, solución tan provisional que obliga a los regidores a mantener un largo debate en busca de una solución que concluye en reconocer “la imposibilidad de acudir a los gastos que ocurren de fortificación y demás”, sin que nadie autorice un remedio adecuado ni se encuentre la fórmula (en el supuesto de que existiera) para atender semejantes demandas. El resultado de la reunión es ir a visitar al prefecto “exigiendo la resolución perentoria o medio de salir de estos apuros” problema al que se añade otro no menor: hay que proporcionar 500 camas para acoger a la tropa, al precio de 18 reales cada una, si bien se da al vecindario la opción de cubrir su parte entregando camas ya usadas.
04-05-1812. Mil reales para la mesa del gobernador
El corregidor urge al Ayuntamiento una pronta solución para satisfacer las demandas gastronómicas del general gobernador, “pues que en los tres días importaba una suma considerable lo que se le había pedido y había suministrado, sobre el engorro de verificarlo”; visto que las cosas se están complicando, el municipio ofrece al general incrementar la partida de manera notable y después de una ardua y firme negociación, consiguen fijar en mil reales la cantidad disponible para este asunto.
06-05-1812. El Ayuntamiento, autorizado a cobrar arbitrios
El ministro del Interior autoriza que la Municipalidad de Cuenca siga cobrando el impuesto de 2 reales en cada arroba de vino y 10 en la de aguardiente a su entrada a la ciudad (impuesto de consumos que había sido suprimido por el gobierno afrancesado). Al transmitir la noticia, el prefecto se muestra satisfecho, pues espera que con ella “se hayan proporcionado arbitrios a V.I. para salir de los apuros en que necesariamente se debe encontrar por el desgraciado estado en que la ha constituido esta guerra desoladora” como dice Luis Saiz en el escrito dirigido hoy al Ayuntamiento.
07-05-1812. Se acumulan los problemas domésticos
Para fijar su residencia oficial, el general gobernador militar ha elegido el palacio episcopal, sin duda alguna, el más lujoso espacio de cuantos en este momento hay disponibles en la ciudad, a pesar de lo cual el francés consideró necesarias varias obras de reforma, que importaron 1.242 reales, cargados, según costumbre, a los fondos municipales. Primero se adelantaron 700 reales para acometer las obras, pero cuando llega la demanda del resto la Municipalidad reconoce que ya no tiene ni un céntimo disponible,
Otro problema se une a los anteriores y éste no se puede
resolver con dinero. Agobiados hasta más allá de lo imaginable, los miembros de
la Municipalidad acuerdan elevar una larga exposición al prefecto pidiendo se suspenda
en Cuenca la aplicación del Real Decreto sobre formación de la Milicia, mecanismo
que podría llevarse a cabo “cuando este vecindario se halle más desahogado y
restablecido del abatimiento y miseria que le abruman”.
El gobernador militar adaptó el Palacio Episcopal a su gusto para hacerlo su residencia oficial [Foto José Luis Muñoz] |
08-05-1812. Piden que se hagan elecciones municipales
En una reciente reunión municipal, los regidores recuerdan que fueron nombrados interinamente al producirse la ocupación, pero han descubierto que hay órdenes gubernamentales sobre cómo hacer elecciones e incluso saben que se están haciendo en algunos pueblos del partido, de manera que piensan que también sería bueno llevarlas a cabo en Cuenca y así “el vecindario será regido y gobernado por personal de su elección y confianza, a que siempre tiene derecho” por lo que han aprovechado una visita de la corporación al comisario regio para plantearle, en primer lugar, la necesidad de que se pudieran habilitar medios recaudatorios excepcionales, propuesta que encontró buena acogida y de inmediato el barón Nardonne pasó orden al prefecto para autorizar un arbitrio. Y a continuación la otra cara de la moneda pues sin esperar a que se lo dijeran pasó a comentar la petición de elecciones “y sin aguardar otra contestación previno expresamente a los que lo dicen que el paso era infructuoso y podría dar mérito a una procesación criminal”, advertencia tan clara y directa que los regidores “suspendieron el hacer otra expresión sobre el particular y se retiraron”.
09-05-1812. El Empecinado cae sobre Cuenca
De manera inesperada, el caudillo Juan Martín El Empecinado ha caído hoy sobre Cuenca, sorprendiendo en su ataque a la tropa francesa de guarnición en la ciudad y acometió con fiereza el castillo, apoderándose de cuanto había en la tesorería pública y abastecimientos, después de una jornada de durísima lucha.
El propio Juan Martín explica que “amedrentado el
enemigo para recibir mi segundo ataque, hice bajar una tropa de infantería a la
Carretería, donde huyeron caballos enemigos. A corto rato siguieron varios
tiros de fusil y cinco o seis cañonazos a bala rasa que dirigían hacia la
Inquisición. El enemigo se retiró a Morte [sic] con las avanzadas en La
Melgosa. Ha pasado la noche acampado y continua allí sin hacer movimiento. Son
mil infantes, 300 caballos y 4 cañones, que esperan reforzarse esta tarde para
venir. Yo sólo tengo 200 infantes y 200 caballos muy fatigados y sin ración. Me
es necesario retirarme”.
La irrupción de los guerrilleros españoles provocó,
entre otras cosas, la espantada del duque de Mahón, que huyó apresuradamente
tan pronto percibió la naturaleza del ataque.
10-05-1812. Incendio del Hospital de Santiago
Los franceses habían buscado refugio en la Casa-Hospital de Santiago, pero cuando fueron desalojados por las tropas españolas, al mando del brigadier Juan Martín, el Empecinado, este comandante hizo ponerle fuego por todas sus partes, en términos que quedó reducida enteramente a cenizas, causando un notabilísimo perjuicio a pobres y aun a los soldados, por haberles privado del socorro y alivio en sus enfermedades. El incendio pudo ser controlado y los daños reparados sin especiales repercusiones en el conjunto del noble monumento, si bien el incidente deja inservible el edificio para cumplir sus fines naturales, pues el fuego destruyó camas y enseres.
11-05-1812. Más amenazas de la tropa invasora
Ha llegado a la ciudad de Cuenca un importante contingente de tropas imperiales, cuyo comandante plantea al Ayuntamiento una exigencia no sólo desproporcionada, sino amenazante. Por ausencia del titular hace de corregidor interino Ignacio Esteban Romero, quien explica a sus compañeros que el jefe de la soldadesca francesa “le había llamado y prevenido que en el término preciso y perentorio de dos horas le había de aprontar dos mil raciones para la tropa, en inteligencia que no cumpliéndolo será responsable su cabeza”. El aterrorizado regidor pide el auxilio de la Municipalidad que acuerda "para evitar cualquiera funesta resulta" que dos de sus miembros pasen a visitar al tiránico comandante "a hacerle presente suspendiese cualquier procedimiento fatal si a dicha hora no podía tenerse completo el pedido", mientras los demás hacen activas gestiones por toda la ciudad para conseguir reunir pan, vino y carne: "Se practicaron toda la noche diligencias por todos y cada uno de los S.S. en el ramo que respectivamente se señaló para el más efectivo y pronto servicio, estando en sesión permanente en las salas para atender a quanto se pedía y con efecto se logró a costa de los mayores afanes el aprontar no solo las dos mil raciones que se dicen arriba de pan y vino, sino cuatro mil que fueron de hecho las pedidas”. Romero, sin duda respirando después del susto, reconoce expresamente que "la Municipalidad salió en su auxilio para procurar contener el golpe fatal que sin duda le amenazaba a este ciudadano". Así se logró el contento de las tropas y que se guardasen en aquella noche la mayor tranquilidad, hasta que salieron por la mañana de la ciudad de Cuenca.
12-05-1812. El corregidor, escondido en su casa
La ciudad se ve obligada a mantener el suministro extraordinario para las tropas francesas mediante una orden terminante de "que además de suministrar los víveres necesarios al mantenimiento de las tropas que quedan y transiten por esta plaza, debe V.S. poner diariamente en la Casa de la Inquisición quinientas raciones diarias de víveres y doscientas de forrajes... (y)... un número de tinajas que contengan al menos mil arrobas de agua".
Este escrito iba dirigido al presidente de la
Municipalidad, el corregidor Antonio García Gómez “que se hallaba en su casa,
habiéndose negado a dar cumplimiento y lo mismo la noche antes, a prestar
auxilio alguno, aparentándose enfermo”, como recoge con toda crudeza el acta
municipal, que tampoco oculta las gestiones hechas por sus compañeros de corporación,
exigiendo su presencia en las sesiones y ofreciendo incluso el que éstas
pudieran celebrarse en su casa, si verdaderamente estaba imposibilitado para salir.
Pero el corregidor no contestó a tales invitaciones, a pesar de “estar segura
la Municipalidad ser aparente su indisposición”, como se hace constar en la
sesión celebrada hoy por el Ayuntamiento, donde también se acordó dirigirse en
demanda de ayuda a los pueblos inmediatos y al cabildo catedralicio, buscando
desesperadamente medios para satisfacer las exigencias del invasor.
13-05-1812. Amenaza del comandante militar a la regidores
El comandante de la plaza dirige hoy a la corporación municipal el siguiente amenazante escrito: “Si a las siete y media de esta tarde no tiene Vd. puestas en esta Casa de la Inquisición las tinajas necesarias del cupo de mil arrobas de agua me veré en la precisión de obrar con el rigor que exige la inobediencia. Igualmente ha faltado carne, arroz y paja y es muy extraño que carezca mi tropa de unos renglones tan tenues”. En esos momentos sabe ya la Municipalidad que el cabildo le ofrece un préstamo de diez mil reales para ayudar a la ciudad a respirar un poco, pero esta buena noticia se ha visto de inmediato apagada por la llegada al salón de sesiones de una guardia con orden rigurosa: “Por no haber suministrado las raciones pedidas para ayer ni las pedidas para hoy ni tampoco haberse presentado al trabajo los peones del pueblo” quedaban arrestados dos regidores, Manuel Camarón y Toribio Lázaro, que fueron encarcelados de inmediato. Tras ellos salieron otros dos miembros del Concejo para conferenciar con el comandante, consiguiendo convencerle de liberar a los confinados para que, junto con los demás, pudieran seguir desempeñando la ardua tarea de intentar el acopio de víveres que debían ejecutar yendo prácticamente de casa en casa situación que se complica con el retorno a la ciudad de la columna que había salido el día anterior y que es preciso volver a alojar y alimentar.
13-05-1812. Brutal represalia del comandante militar de Cuenca
El comandante militar, Josef Lamay, que actúa sobre la población civil conquense con extrema fiereza, convence al general gobernador de que no se han cumplido las órdenes rigurosas que dictó sobre el abastecimiento. La represalia es brutal: a partir de ese momento quedarán instalados diez soldados en casa de cada uno de los regidores y veinte en la de Ignacio Esteban Romero, para ser alojados y mantenidos con cargo a sus propios bienes. Los miembros de la Municipalidad protestan, dan explicaciones, visitan a Lamay quien, mientras distribuye a los soldados, explica “que habían de ser mantenidos en todo y se les había de dar cuanto pidiesen y en seguida lo repitieron los soldados... y que se les había de dar buena cama”. La gestión es inútil, como también lo es la que hacen ante el propio general en jefe, para quien esta actuación “era un castigo de la mala conducta que había observado este vecindario”. Derrotados, los regidores vuelven a las salas consistoriales a las diez y media de la noche y acuerdan convocar a los 59 vecinos que tienen alguna posibilidad económica para que los ayuden en tan delicado trance.
14-05-1812. Apuro extremo de los regidores conquenses
La situación de Cuenca y su Ayuntamiento empeora, cuando el general Lamay incrementa sus exigencias para la propia satisfacción personal con disposiciones para el surtido de su mesa “que se dirigen a esta Municipalidad con una continuación y repetición insufribles y con pedidos tan varios y desconocidos que parece imposible dar salida”. Los regidores se lanzan a la búsqueda de personas que puedan aportar los objetos que quiere el general para el ornato de su residencia, pues se repiten las amenazas contra las vidas y los bienes de quienes en ese momento asumen el gobierno municipal. Y es que a pesar de cumplirse las órdenes, siguen los soldados en sus viviendas particulares y por ello piden otra vez, ahora ya suplicantes “que levante el duro e insoportable yugo que sufren con el apremio y sobre todo la vejación de sus familias y trastorno de sus casas, causando compasión hasta a la tropa misma”. Por fin, al anochecer de este día 14 se levanta el castigo, previo pago por cada regidor de 30 pesetas a los soldados y el doble Romero, mientras el infame y oportunista Antonio García, corregidor titular y cómplice del invasor, sigue en su casa y queda libre de castigo.
15-05-1812. Cuenca pide ayuda a los pueblos inmediatos
La Municipalidad de Cuenca lanza hoy una petición de ayuda a los pueblos del contorno, para que contribuyan a suministrar víveres que alivien a la ciudad expoliada, mientras el cabildo otorga otros 15.000 reales de préstamo. Pero esta misma noche, el usurpador vuelve a plantear nuevas exigencias a través del prefecto, que ordena que “en el preciso término de 48 horas había de aportar esta Ciudad la cantidad de trescientos cincuenta mil reales bajo del más riguroso apremio y de ser ellos mismos responsables, debiendo aplicar esta cantidad al reintegro de lo que había padecido el Rey en sus intereses con motivo de la ocurrencia del día nueve”, cantidad que debía afrontar la ciudad en solitario, en tanto se meditaba la forma de repartirla entre toda la provincia.
17-05-1812. Nuevas y onerosas exigencias del general
Los problemas de abastecimiento son ya insoportables, no tanto para la población civil sino por la necesidad de estar continuamente surtiendo de materias a los soldados “hasta ir los mismos señores canónigos de casa y casa y por la noche, pidiendo pan para las raciones que continuamente se pedían sin saberse para quien ni como y otros artículos de manteles, servilletas, ropa de cama”, etc., para la casa del general. La presión aumenta de manera constante por inspiración de Josef Lamay, al acentuar la política de dureza con que agobia a la población, añadiendo una nueva amenaza en nombre del general gobernador: “S.E. ve con el mayor disgusto que V.S.S. no ponen los medios para auxiliar a las tropas con los víveres y demás surtidos necesarios y como esta falta es la única que puede comprometer la misma tropa a ser víctima de los enemigos que por armas no podrán jamás vencerla, serán V.S.S. responsables a S.E. y al mismo soberano de la más leve morosidad en el cumplimiento de los pedidos” y da de plazo hasta las 4,30 de la tarde del día 18 para cumplir el encargo.
20-05-1812. Inicio del cobro de tributos anuales
Los
problemas económicos acongojan a los conquenses y más en época de tribulación.
Por ello, con la intención de salvar algunas dificultades, se ha emprendido una
gestión con el comisario regio para que autorice liberar a la ciudadanía del
pago de patentes correspondientes al año anterior. El barón de Nardonne se
muestra comprensivo en la respuesta, pero siendo un impuesto establecido por
ley, razona, sólo al rey correspondía la decisión definitiva y a él se
trasladaba el problema pero ello no debería impedir la tramitación del tributo
para el año corriente, por lo que excita a la municipalidad a poner al cobro
los correspondientes recibos pues, dice, “el mejor medio de apoyar la
reclamación por lo que respecta al año de 1811 es pagar bien el de
23-05-1812. Un respiro económico
La hacienda municipal dispone de algún dinero, pues el general se ha conformado con recibir 208.000 reales (de los 350.000 que había exigido y que se pudieron recaudar bajo la presión del terror); el resto se invierte en pagar deudas, sobre todo las derivadas de las obras de fortificación, que están costando más de mil reales diarios.
Parece que la situación se alivia algo a partir de hoy,
en que la ciudad queda relevada de los suministros, salvo el de 12 arrobas de
vino cada día. Pero ocurre que los miembros activos del gobierno local se han
reducido a la mínima expresión, por sucesivas huidas de varios de ellos, por lo
que Feliciano Grande propone al prefecto que haga nombramiento de interinos y
éste, en efecto, atiende el consejo, pero advirtiendo “que no admitirá disculpa
alguna y que cualquiera omisión en el cumplimiento de mi resolución producirá
fatales consecuencias al sujeto inobediente y moroso”.
23-05-1812. Orden para establecer Diputaciones Provinciales
Las Cortes Generales reunidas en Cádiz emiten un decreto fechado hoy en el que, como aplicación del nuevo texto constitucional aprobado el 19 de marzo se ordena la implantación en todo el territorio nacional de Diputaciones provinciales, para que actúen “con acendrado patriotismo y bien probada fidelidad” al servicio del bien común de las Provincias y sus habitantes. Se trata de un organismo administrativo y político de nuevo cuño, sin antecedentes anteriores en los sistemas de gobierno establecidos en el país. La orden de la Regencia no puede ser aplicada en Cuenca, ya que toda la provincia se encuentra sometida al control del gobierno intruso francés.
24-05-1812. El prefecto nombra a nuevos regidores de Cuenca
La decisión del prefecto ha sido rápida y por ello hoy mismo comparecen los nuevos regidores que dan forma a la renovada Municipalidad de Cuenca: Juan Bravo y Alonso, Toribio Lázaro, Miguel Antonio de Arcas, Feliciano Grande, Pedro Añino Ramos, Félix de la Cuba, José Martínez de Rozas, Manuel González de Santa Cruz, Luis González Calvo, Ignacio Esteban Romero, Clemente Navalón, Santiago Antelo y Coronel, Veremundo Yáñez Alegría, Manuel Camarón, José Mayordomo, José Brihuega, Tomás Falcón. Los preside Juan Bravo y acuerdan reunirse todos los días, mañana y tarde para ir resolviendo sobre la marcha el cúmulo de problemas que surgen a cada momento.
25-05-1812. El Ayuntamiento pide audiencia al rey José
La nueva Municipalidad, en su primera reunión, tras dialogar largamente sobre todos los sucesos del mes, acuerda comisionar a dos de sus miembros para solicitar audiencia al rey José I al que desean exponer “la conducta fiel y exacta observada generalmente por este vecindario sin haber tenido cooperación activa ni pasiva en las invasiones causadas a esta capital los días 9 y 10 del corriente y que si alguna rara persona de baja esfera, por un sórdido particular interés prestó cualquiera coadyudación en los excesos que ejercitaron con este solo objeto delincuente, no son responsables los demás vecinos tranquilos y subordinados”.
Los nuevos regidores acuerdan proponer como corregidor a
Santiago Antelo y Coronel, antiguo regidor perpetuo de Cuenca, miembro
destacado y notable del Antiguo Régimen y por ello, adicto sin dudar a la causa
borbónica. Al conocer la noticia, el prefecto Luis Saiz monta en cólera y
reconoce, “que la experiencia me ha acreditado constantemente desde mi venida a
esta Capital que la mayor parte de las personas de quienes me he valido en
todos los asuntos o me han engañado o han intentado hacerlo; y me confirma más
esta verdad la torpe conducta que V.S.S. acaban de observar, abusando de mi
confianza y aún de mi autoridad. V.S.S. y todos deben saber que si en lo sucesivo
hubiere alguno tan desgraciado y criminal al mismo tiempo, que atentando al
sagrado carácter de que me hallo investido tratase de engañarme será
inmediatamente confundido y un ejemplar castigo le hará conocer aunque
demasiado tarde, el respeto que se merecen las autoridades constituidas por un
legítimo gobierno”.
26-05-1812. Nueva incursión de El Empecinado
Las tropas de El Empecinado han vuelto a efectuar una de esas oleadas atacantes que tanto sorprenden a los franceses y, de paso, tanto daño causan, no sólo al ejército enemigo sino también a las ciudades y pueblos. El relato corresponde al propio Juan Martín:
![]() |
Juan Martín, el Empecinado, de guerrillo a brigadier |
“Noticioso el 24 por la tarde de que la
guarnición enemiga de Cuenca había quedado reducida a 400 hombres hice una
marcha forzada de once leguas desde Beteta y al amanecer del día 26 entré en
Cuenca encerrando al enemigo en su fuerte y en la Plaza, que la tenían cercada
(...), desde el amanecer duró el fuego hasta bien entrada la noche, en cuyo
tiempo no se atrevieron a salir de su ratonera los enemigos (...) Mis soldados
deseaban con todo ardor encerrarles en
26-05-1812. Se busca verdugo en Madrid
Ha pasado otro mes sin que el Ayuntamiento de Cuenca haya cumplido las órdenes de buscar una persona ara que ejerza la función de verdugo pero el tema ha vuelto a aparecer con nuevas exigencias del tribunal juzgador, por lo que la Municipalidad acuerda hoy escribir al corregidor de Madrid pidiendo los servicios del verdugo de la capital.
27-05-1812. Autorizado el Ayuntamiento para visitar a José I
El prefecto Luis Saiz vuelve a sacudir a la Municipalidad de Cuenca con otro oficio en el que retoma el viejo (y dormido asunto) del padrón vecinal que sigue sin hacerse y que debería servir de base en el reparto de tributos con los que financiar las obras de fortificación, de manera que da de plazo hasta las 10 de la mañana del día siguiente y en caso contrario, recurrirá al ya conocido sistema de poner 10 soldados en casa de cada regidor. Estando la corporación analizando el problema, se presenta una propuesta de alguien que ofrece seis mil reales "con calidad de que se le de licencia para cortar pinos de leña", cosa que el prefecto autoriza de inmediato. Pero sin haber salido de este apuro, Luis Saiz plantea otro, el de la morosidad en preparar el padrón para la Milicia; pide inmediatamente los que estén hechos “indicándome la persona o personas que hayan entorpecido el veloz curso que ha debido llevar este negocio para imponerles el castigo que merece todo el que no obedeciese las órdenes superiores”. Por último, este mismo día 27 el prefecto comunica a la Municipalidad que el rey acepta recibiarla, pero advirtiendo de que previamente informará a José I de la dudosa fidelidad de los conquenses pues “las noticias que últimamente he adquirido me han instruido perfectamente de la criminal conducta que ha observado la mayor parte del vecindario de esta ciudad y bien cerciorado de ella doy parte a S.M. con esta fecha de todo lo ocurrido”.
02-06-1812. Suplican al prefecto que suavice su actitud
La Municipalidad aprueba hoy dirigir un escrito al prefecto Luis Saiz, intentando exponer al representante del gobierno francés la situación de absoluta penuria en que se encuentra ya la ciudad, la escasez de fondos, la imposibilidad de obtenerlos y, sobre todo, el hecho de que se está cargando sobre la corporación una responsabilidad que era competencia de la Junta de Subsistencia: “Esta Municipalidad acaba de hacer el último esfuerzo para pagar dentro de pocas horas cierta porción de arroz comprado a un vecino de la Minglanilla para el almacén de reserva por la Junta de Subsistencias (...) La continuación de este sistema obliga a la Municipalidad a redoblar sus clamores (....) Agitada ya esta Municipalidad con los pedidos nuevos e incesantes con que se la reconviene todavía acompañando siempre un tono amenazante y poco grato...” se le pide, finalmente, que adopte otra actitud con la sacrificada ciudad.
02-06-1812. Nuevo regidor decano para Cuenca
La respuesta del prefecto Luis Sáiz no se hizo esperar, pues llega el mismo día, en dos partes. En la primera, el prefecto nombra a Juan Blot como decano de la Municipalidad (equivalente al actual alcalde), a la vez que releva de sus obligaciones al regidor Pedro Añino por el estado lastimoso en que quedó el día 9 "en que se le robó todo cuanto tenía".
En la
segunda, tras recibir a Bravo y el mismo Añino, comisionados para entregarle en
persona el acuerdo adoptado horas antes, consideró que el escrito era insolente
y reclamó explicaciones sobre la conducta díscola de la corporación. "No
quedó satisfecho -dicen los enviados del Concejo- expresando ser pretextos las
imposibilidades que se proponían" y por más que intentaron explicar la
situación de miseria en que estaba ya el vecindario y la escasez de dinero y
otros medios económicos “lejos de convencerle estas razones, manifestó no había
en la Municipalidad energía, ni la debida y pronta ejecución de sus órdenes,
para atender a todo cuanto se pide para el servicio”.
Ha llegado a la ciudad de Cuenca una comisión del reino de Valencia que se dirige a Madrid a ofrecer sus respetos al rey José, lo que significa un problema añadido a los múltiples ya existentes, puesto que el vecindario se ve obligado a habilitar también residencia para tan molestos huéspedes, tanto a nobles y oficiales como a la tropa que viaja con ellos.
06-06-1812. Toma posesión el nuevo regidor decano
El nuevo regidor decano de la Municipalidad de Cuenca ha intentado rechazar el nombramiento aludiendo a una indefinida enfermedad y a ser “absoluta mi inaptitud para el desempeño de este cargo” postura que, como es fácil imaginar, no agradó en absoluto al iracundo prefecto Luis Saiz, que de inmediato decidió considerar sin ningún fundamento las razones de Blot y le obligó a tomar posesión del cargo, cosa que ha hecho hoy, si bien presentando a la vez un escrito de protesta, insistiendo en considerarse incapacitado. A continuación ya presidió la reunión de la Municipalidad, por no asistir el corregidor Antonio García Gómez que, a diferencia de las demás personas, cuenta con la total tolerancia del prefecto.
07-06-1812. Continúan los trabajos de fortificación
Continúan los trabajos de fortificación en las murallas de Cuenca, con crecientes exigencias de sus responsables. Hoy, el comandante de ingenieros exige que en 48 horas se le proporcionen 3.500 estabas, 200 tablones, 12 albañiles, 12 carpinteros y 21 peones, y otros 80 peones con pico y azada, todo ello sin tener en cuenta ni importarle un hecho absolutamente cierto y real: no hay en Cuenca tales trabajadores, por lo que deberían ser contratados en los pueblos, con el consiguiente gasto añadido. Ajeno a este razonamiento municipal, el general gobernador accede a ampliar el plazo de 48 horas a 8 días o si no, deberán atenerse a las consecuencias añadiendo una amenaza más a las que ya existen.
Los gastos de fortificación del día de hoy se los reparten, con cargo a sus propios bolsillos, los regidores Blot, de la Cuba y Martínez de Rozas, pues en este momento ya no es posible encontrar un real en las arcas municipales.
09-06-1812. Los regidores están angustiados por la falta de dinero
Los regidores municipales han dirigido una nueva exposición al prefecto Luis Saiz, recordándole escritos anteriores e insisten, en tono angustioso, en la imposibilidad de conseguir medios para poder cubrir todos los gastos que se están produciendo: “Lejos de haberse minorado los insinuados dispendios, se han acrecido con mucho exceso y extensión, angustiándose hasta la suma estrechez los arbitrios”, que en ese momento ya están totalmente consumidos. A ello se añade la pretensión de que la ciudad reintegre a la Real Tesorería los 300.000 reales que robó El Empecinado en su incursión del 9 de mayo. La Municipalidad es rotunda: no hay dinero, ni forma de subsistir, ni trabajo, y la mayor parte de los vecinos “no tienen una onza de pan que poder comer para sustento y sólo se mantienen de yerbas y otros alimentos, los más despreciables y nocivos a la salud”. Imagen terrible, incluso concediéndole un cierto nivel de exageración, pero adecuada para transmitirnos el estado realmente angustioso al que había llegado la disminuida población conquense.
En apoyo de sus demandas, la
ciudad se aferra a cualquier documento que le sirva, como ocurre con el Real Decreto de 22 de abril de 1809
que en su artículo 1º prohibe que se impongan contribuciones extraordinarias a
las ciudades que hayan prestado el juramento de fidelidad a José Napoleón I y
en ese caso está Cuenca. “La Municipalidad -dicen sus miembros- ha apurado para
servir de ejemplo los fondos patrimoniales de sus individuos, ha excitado la
beneficencia y favor de sus confidentes y amigos, para los préstamos que han
facilitado, se ha contraído en otros empeños bajo su inmediata responsabilidad
con los que tenían algunos artículos de subsistencias, ha excitado a los
vecinos que estimó pudientes para que adelantasen las sumas que les fuesen
posibles...” larga retahila de lamentos que termina de una manera concluyente y
amarga: “Nada le queda por hacer”, pues, reconocen en el acuerdo adoptado en la
reunión de hoy, “ya no encuentra recurso o arbitrio propio o ajeno con que
satisfacer los inmensos gastos que continúan en las obras de fortificación, con
que allanar los pedidos para las subsistencias de las tropas imperiales y
reales y, en fin, está enteramente imposibilitada de allanar el más mínimo pago
de los que se halla estrechada”.
En un intento de poder atender a situación tan
dramática, los regidores acuerdan hoy fijar sesiones municipales diarias de
10-06-1812. El duque de Mahón se despide tras saquear su palacio
Al abandonar la ciudad quien había sido general gobernador militar, el duque de Mahón, los regidores Bravo y Rozas intentaron hacer el inventario de bienes que habían sido adquiridos con fondos municipales para equipar su residencia, lo que les fue obstruido hasta que tuvo lugar la partida de los militares y lograron hacerse con una llave del palacio episcopal, haciendo la revisión de bienes para comprobar que "solo han quedado los efectos que no son fáciles de transportar, no habiendo dejado de cuanto resulta dado por el vecindario cosa alguna para devolverlo” A lo que podemos añadir otro detalle no menos curioso: en el momento de la despedida, el duque había informado a la Municipalidad que “convenía le tomase una cama de yerro que dejaba muy buena y le podía servir para el Sr. General que le había sucedido en el mando”; eso sí, daba facilidades de pago. La respuesta municipal fue la única posible: ni había dinero para pagar ni la tal cama interesaba para nada. Y es que el brioso militar imperial francés, además de actuar como un cobarde en cuanto se acercaban tropas enemigas, fue un consumado ratero.
11-06-1812. Hay que volver a equipar el palacio episcopal
El prefecto Luis Saiz ha dirigido un nuevo requerimiento al Ayuntamiento de Cuenca, al que sigue extorsionando sin límite, ordenando que sea equipado nuevamente el palacio episcopal que debe ocupar el siguiente general gobernador. La respuesta municipal es muy sencilla: no hay fondos públicos a los que recurrir y nadie querrá prestar nada, pues no se les ha devuelto lo anterior.
12-06-1812. Sigue sin encontrarse un verdugo
El presidente del Tribunal se ha quejado “de la indolencia y de la culpable lentitud con que se conduce en este particular la Municipalidad, señaladamente en la ocasión en que se halla con el conocimiento de algunas causas en que se contienen reos de la última gravedad y cuyo castigo para prevenir que otros incurran en iguales excesos, se hace tan urgente”. El prefecto Luis Saiz, siempre diligente, da al Ayuntamiento 15 días de plazo para el cumplimiento de la orden de poner en actividad el artilugio de matar. Pero justamente hoy llega la comunicación del corregidor de Madrid, informando que puede venir a Cuenca el padre del verdugo capitalino, que suele actuar en Guadalajara, de manera que la Municipalidad conquense acuerda enviar a la capital alcarreña la consulta de si su verdugo estaría disponible para venir a Cuenca.
13-06-1812. Una buena cosecha puede mejorar la situación
La llegada del verano ha traído a la ciudad mejores perspectivas de abastecimiento, pues se acerca el momento de la cosecha de cereales, en este momento la principal fuente de elementos de subsistencia. Como obligación principal que consume sus energías y tiempo, los regidores buscan campos a los que poder acudir para segar y con el producto abastecer a las tropas. Hay uno muy feraz, en la alquería de la Torre de las Monjas, donde calcularon 600 arrobas de trigo y una cantidad similar en la inmediata de La Estrella. El regidor Alegría reconoce ante sus compañeros que es el propietario de La Torre y se muestra dispuesto a aceptar el sacrificio (pues es evidente que nadie le pagará el resultado de segar sus campos), pero no sin antes hacer notar que de un tiempo a esta parte se estaba recargando en solitario a la ciudad con el sostenimiento de las tropas, sin contar para nada con los pueblos sujetos a la prefectura, opinión que es compartida por los demás regidores.
18-06-1812. Reiteran la petición de visitar al rey José
En la reunión municipal celebrada ayer, los regidores acuerdan aplazar el previsto viaje a Madrid para ver al rey José, pues “es otro el estado que hoy tiene el asunto que cuando se acordó pasar prontamente a Madrid por haber ya otro Sr. general gobernador y que cree la Municipalidad será oida y tratada de otra forma”, esperando poder entrevistarse pronto con el nuevo gobernador general, el barón de Maupan.
Pero como gl general gobernador no contesta a la petición de audiencia presentada por el Ayuntamiento de Cuenca, se reitera el acuerdo de que Bravo vaya inmediatamente a intentar visitar a José Napoleón I, audiencia en la que sería acompañado por Fernando Casado de Torres, simpatizante de los franceses y residente en la corte.
20-06-1812. Todos deben vigilar la llegada de tropas
Los requerimientos y exigencias de las autoridades francesas se producen no ya por horas o días, sino por minutos, como un aviso, recogido a las 2,28 en el que se ordena que el suministro de víveres para las tropas esté disponible a las 2,30 (es decir, dos minutos más tarde). O el que llega a la Municipalidad a las 12,30 del día 20 de junio encargando que esa misma tarde se encuentren dispuestas 300 raciones de carne y así en los días sucesivos, pues las tropas salen de expedición.
Lo hacen, en efecto, hoy, con el general al frente. Los
regidores se apresuran a ir al palacio episcopal a recoger los efectos que hay
y dan órdenes para cerrar los cuarteles vacíos, no todos, pues ha quedado una
pequeña tropa de guarnición y, además, cada día, dos ciudadanos (un civil y un
eclesiástico) son apresados y llevados a la comandancia militar, como rehenes.
Para salvar sus vidas, el resto de conquenses tiene que estar en permanente
situación de alerta para avisar de la llegada de los enemigos, pues si tal
aviso no se hace con antelación de cinco horas, los rehenes serán fusilados. El
general Galimac, que ha quedado al frente de la guarnición, avisa que no tendrá
el menor inconveniente en ejecutar la amenaza y la Municipalidad traslada a
todo el mundo el aviso: hay que estar vigilantes para impedir la desgracia que
cada día amenaza a dos convecinos.
21-06-1812. Intentan aplacar al general Galimac
Para intentar suavizar un poco la tensión colectiva, los regidores Bravo y Calvo son comisionados para entrevistarse con el general Galimac (que, como comandante de la plaza, ejerce ahora el poder absoluto, pues el prefecto también ha salido de expedición) y tratar de aplacar su dureza. Sorprendentemente, lo consiguen, pues se retiran los rehenes a cambio de que la ciudad ponga un vecino en la puerta del castillo “que de día cele y registre si fuese necesario a las personas que transiten hacia el fuerte, y teniendo motivo de sospecha se lo presente”, quedando libre por la noche, decisión satisfactoria para los munícipes, que no ocultan su alegría, reflejada en el acta municipal redactada con fecha de hoy.
30-06-1812. El regidor decano no asiste a las sesiones
Desde hace unos días, el regidor decano, Juan Blot ha dejado de asistir a las diarias sesiones del Concejo municipal. También ocurre lo mismo con buena parte de los regidores. Entre los más asiduos, casi permanentes, están Juan Bravo, Veremundo Alegría, Luis Calvo, Ignacio Esteban Romero, Félix de la Cuba, José Maríinez de Rozas, Manuel González de Santa Cruz, Manuel Camarón.
La ausencia de Blot es especialmente grave y por ello
sus compañeros lo citan una y otra vez, con requerimientos formales para que
asista y firme las actas de las sesiones e incluso se ofrecen a hacer las
reuniones en su casa, si realmente está impedido para salir. Tras varios días
de intentarlo, el regidor Bravo informa que no ha conseguido convencerlo para
que acuda a las reuniones municipales; todos son conscientes de que si tal cosa
llega a oídos del comandante general, habrá funestas consecuencias para Blot y
su familia, de manera que acuerdan hoy “por ahora disimular la no
concurrencia... mediante a que los deseos de todos es la unión y protección
mutua en cuanto sea posible”.
03-07-1812. Aviso a la mujer de Blot de que corre peligro
Ayer volvió a Cuenca el general gobernador, barón de Maupan, con sus tropas y ese mismo día comprueban los regidores que Blot no está en su casa. La situación ya no se puede disimular más tiempo y por ello han decidido comunicar a la prefectura la desaparición del decano. El prefecto se había ido a Madrid el 24 de junio, pero el secretario, Josef Batalón, inicia de inmediato la investigación. La Municipalidad envía a dos de sus regidores para entrevistarse con la mujer de Blot y ponerla sobre aviso del peligro que corren ella y el resto de su familia, si el fugado no aparece pero la gestión es infructuosa: la mujer no sabe nada, pero queda advertida de la delicada situación y de la conveniencia de enviar recado al desaparecido para que regrese a la ciudad cuanto antes, en evitación de males mayores.
05-07-1812. Órdenes del general gobernador
El comandante general de la plaza se está dedicando estos días a dar constantes órdenes a la Municipalidad sobre los temas más variados que deberían ser competencia exclusiva del Ayuntamiento. Por orden de tal sujeto, su ayudante Galimac ordena que se emita un bando para que los vecinos barran y rieguen las calles a la que añade otra orden: que por cuenta del municipio se entreguen cuatro camisas, dos pantalones, dos pares de zapatos y dos pares de botines para vestir a dos soldados franceses que se han unido a las tropas de guarnición en Cuenca. Y la Municipalidad “sin embargo de no creer tenga obligación alguna de ejecutarlo, ni tiene fondo ni disposición”, para evitar cualquier desdicha acordó cumplir el nuevo capricho y seguir sorteando el temporal buenamente. Y aún ha llegado otra disposición más, la de cerrar “a cal y canto” las puertas de la Merced y también como “las casas que están sobre la plaza tienen corrales con puertas que dan a los callejones” deben ser igualmente clausuradas.
10-07-1812. Dificultades internas en el Ayuntamiento
A primeros de este mes el regidor José Julián Mayordomo, fue sustituido en consideración a su avanzada edad, pero el nombrado para ocupar la plaza, José Escolar y Noriega, ni siquiera se presentó a tomar posesión de la plaza que le habían adjudicado. En la reunión municipal de hoy se acuerda enviar aviso al corregidor Antonio García Gómez para que vuelva a ocupar su puesto, habiendo vencido el tiempo de licencia que le concedió meses atrás el comisario regio, pero la respuesta del interesado sorprende a los demás regidores: ha aceptado la fiscalía de la Junta Criminal extraordinaria y por tanto no puede ocupar la presidencia del Ayuntamiento. Los regidores no ocultan su enfado ante esa acción huidiza de García, al que recuerdan que estar al frente de la Municipalidad era “su primera y esencial obligación”.
12-07-1812. Cuenca pide ayuda a los pueblos del partido
El comandante general, Galimac, ha dispuesto hoy que la soldadesca salga de sus cuarteles para ir de casa en casa buscando surtidos de alimentos y bebidas. La decisión causa el pánico en el seno de la Municipalidad, que se imagina lo peor y con razón, pero la feliz intervención del presidente de la Junta de Subsistencia, José Lamay, consigue que la requisa afecte solo a las tabernas para buscar vino y a algunas casas concretas de panaderos y labradores para intentar localizar trigo, centeno o cebada.
Pero la delicada situación se agrava este mismo día, cuando el general
gobernador avisa a la Municipalidad de la llegada de más tropas, ordenando que
se preparen en los almacenes militares varios miles de raciones de todas
clases. La desesperación es ya total en el seno del consistorio: están
exhaustos de dinero y de víveres, los pueblos no responden a los requerimientos
que se les hacen, los campos están totalmente esquilmados. Por ello se acuerda
lanzar una angustiosa llamada de auxilio a los pueblos del partido.
12-07-1812.
Dos condenados a muerte
El Tribunal de lo Criminal comunica que mañana serán ejecutados Antonio Álvarez y Pablo García, ordenando a la Municipalidad que prepare la capilla de las Reales Cárceles y que organice la asistencia de las víctimas y sus preparativos, dotándoles de sendas túnicas de bayeta negra o morada. Como la cosa ya no tiene remedio el Ayuntamiento acuerda pasar aviso al cabildo de la Misericordia para que cumpla con el rito fúnebre tradicional en la ciudad, de acompañar a los reos hasta el cadalso.
13-07-1812. Más exigencias militares
Sin que haya llegado todavía ninguna respuesta de los pueblos, el general Maupan reúne hoy a los pocos regidores que siguen en sus puestos, para plantear lo que no tiene remedio: es preciso abastecer a las tropas, mientras organiza un despliegue militar por los pueblos para imponerles un reparto de víveres. Y advierte: si la ciudad no cumple voluntaria y generosamente la demanda, ordenará una requisa general.
Ante situación tan dramática, la Municipalidad convoca
una reunión de vecinos y labradores para intentar hacer un reparto de víveres
entre todos y ver cómo se puede ir solventando la situación, que está
alcanzando sus momentos más delicados, pues no hay cebada, ni vino, ni dinero,
acordándose recurrir otra vez al sistema tradicional: pedir un préstamo de
20.000 reales al poderoso cabildo catedralicio
petición que, esta vez, recibe de inmediato una clara respuesta negativa
de los canónigos que aseguran no tener ya más dinero ni recursos.
14-07-1812. Anuncio de otra ejecución
El encargo pasado al cabildo de la Misericordia no se pudo cumplir por estar prácticamente extinguido y en consecuencia se llamó al cabildo de sacerdotes de Santa Catalina para que acompañara a los reos. Este cabido se ha dirigido hoy a la Municipalidad señalando que no es obligación suya “el asistir a los reos condenados a muerte” y que por tanto no se les encargue semejante misión. Aviso que llega junto con otro del presidente del Tribunal, Manuel León Huerta, anunciando que al día siguiente será ejecutado Juan Ruiz y que se adopten las medidas pertinentes.
16-07-1812. Nuevos regidores para el Ayuntamiento
El pasado día 13, la corporación municipal había sufrido una nueva baja, la de Manuel Camarón, que estaba ejerciendo de decano y que por decreto de la prefectura es exonerado de la tarea, por ser mayordomo del Seminario. La reacción de los regidores fue de profunda indignación y reclaman no sólo el regreso de Camarón sino el de todos los demás regidores ausentes, incluido el corregidor Antonio García. En ese momento ya sólo están acudiendo regularmente a las sesiones (y cargando con las culpas y las responsabilidades) Alegría, Bravo, de la Cuba, Calvo y Romero.
La argumentación surte efecto y al día siguiente el
secretario de la prefectura, Josef Batalin, ordena que el corregidor y todos
los demás ausentes se presenten a cubrir sus puestos medida que se ha
completado hoy con otra orden, en este caso imperativa y terminante, para que
el corregidor Antonio García Gómez y los regidores Feliciano Grande y Toribio
Lázaro comparezcan ante el prefecto, librándose Escolar y Noriega por
justificar una enfermedad. El asunto se regulariza finalmente con el
nombramiento de nuevos regidores en las personas de Vicente López de Salcedo,
Marcelino Magro y Francisco Gregorio Ayllón.
20-07-1812. Debate sobre el acompañamiento a los reos
Ha pasado una semana desde las últimas ejecuciones y sigue el debate sobre quienes deben cumplir el deber moral y religioso de acompañar a los condenados hasta el patíbulo. La negativa de los sacerdotes de Santa Catalina parece firme y la Municipalidad decide traspasar el encargo al cabildo de la Concepción “unido al de Ánimas, sito en su capilla contigua a la iglesia que fue de san Francisco” y que se encuentra en las inmediaciones del paraje en que se cumplen las sentencias de muerte.
20-07-1812. El general quiere controlar a las prostitutas
Aunque en la ciudad de Cuenca se está produciendo una desbandada general de vecinos que huyen a las montañas, el comandante general emite hoy una orden para que los alcaldes de barrio “pongan lista de las mujeres públicas que están notadas y sean de mala vida para que se sean reconocidas las que se hallasen con males y se trate de recogerlas”.
26-07-1812. Abandona Cuenca el ejército francés
Hoy ha salido de Cuenca el grueso de las tropas francesas de ocupación, quedando de guarnición 250 soldados y 4 oficiales que, como siempre, exigen que se les mantenga; los últimos regidores que siguen activos contestan que no saben cómo ni hay de dónde.
De esa manera, por otro lado, están apoyando las
acciones del ejército nacional, que empieza a realizar acometidas sobre la
ciudad; una de ellas, a punto de conseguir el éxito, es desbaratada por el
general Maupan al frente de un regimiento de línea y otro de húsares, que
habían salido de Madrid con destino a Valencia, acudiendo primero a levantar el
cerco impuesto por el ejército español en torno a Cuenca.
28-07-1812. Órdenes del general francés a la desesperada
El comandante general ordena que las casas de la Anteplaza que dan al Júcar deben ser desalojadas esa misma noche y pide que a las cuatro de la madrugada estén preparados allí 150 peones con azadas, zapapilos y espuertas, con la intención de fortificar todo el recinto.
A continuación llega otra orden absurda del mismo comandante militar: que a
las nueve de la noche estén cerradas las puertas de todas las casas y los
vecinos encerrados dentro de ellas.
30-07-1812. Ayuda para las mujeres abandonadas
El último acuerdo municipal de este periodo tiene componente caritativo y se adopta hoy: hay que tomar medidas para socorrer a las mujeres reclusas que se encuentran en la Casa de Recogidas, pues están expuestas a perecer por falta de alimentos.
14-08-1812. Los franceses vuelan los restos del castillo de Cuenca
El batallón de cazadores de Cuenca atacó a los franceses parapetados en los arcos y casa de Ayuntamiento. A la vez, El Empecinado atacó de improviso la ciudad de Cuenca, acometida que entre otras víctimas produjo la muerte del barón Nardonne comisario regio, y una partida de caballería española formada en la Mancha Baja, viniendo desde Poveda de la Sierra, cogió en la Fuensanta una guardia avanzada francesa de caballería e infantería, quedando toda prisionera. A pesar de que era ya inminente su derrota, los franceses se despidieron de Cuenca volando lo que quedaba de castillo.
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Los franceses, en su despedida, decidieron volar lo poco que quedaba del castillo de Cuenca, dejándolo ya en un estado de ruina total [Foto José Luis Pinóz] |
22-08-1812. Sale de Cuenca el último soldado francés.
Hoy ha salido de Cuenca el último soldado francés poniendo así fin a casi nueve meses de ocupación bajo el terror y dejando un penoso recuerdo. El considerado como un ejército brillante y valiente, asombro de Europa, fue en Cuenca poco más que una banda de ladrones y extorsionadores, encabezados por generales de infame comportamiento. La inmensa crueldad, la persecución constante de los oprimidos, la aplicación continua del terror como forma de conducta, sirven para eliminar de la memoria cualquier propósito que en la mente del invasor hubiera de mejorar las condiciones de vida de los españoles, finalmente subyugados por un poder ejercido tiránicamente, dejando tras sí un rastro de dolor y amargura. En la huida del ejército se van también el tiránico prefecto Luis Saiz y el cobarde corregidor Antonio García Gómez.
26-08-1812. Vuelve a formarse el Ayuntamiento de Cuenca
El Ayuntamiento de Cuenca reanuda hoy su actividad aunque en forma ciertamente precaria. En las casas de Manuel de la Plaza y Farias, corregidor interino, se reúnen los regidores perpetuos Ignacio Estaban Romero y Andrés María Cerdán, junto con Vicente López Salcedo, regidor síndico habilitado también como personero del común. Entre otros, faltan Ignacio Rodríguez de Fonseca, que se encuentra en su pueblo, Villar de Cañas y Santiago Antelo, enfermo.
Al corregidor corresponde dar las primeras
explicaciones. Señala cómo la Junta Superior Provincial le había ordenado pasar
a la ciudad en cuanto la desocupase el enemigo, lo que ocurrió el día 22, de
manera que él se presentó en Cuenca el 23. López Salcedo se había hecho cargo
inmediato de la jurisdicción para evitar cualquier vacío de autoridad, por lo
que cesó tan pronto compareció el nuevo corregidor, cuya primera medida es
citar a los regidores que se hallan dispersos por los pueblos. Como cuestión que
a todos parece importante realizar cuanto antes, hay que proceder a la
ceremonia de proclamación de la Constitución aprobada en Cádiz y que en Cuenca
aún no ha podido entrar en vigor a causa de la ocupación francesa. Eso suscita
ya algunos problemas. El primero, el espacio físico, de lo que se encarga al
regidor Cerdán, para que prepare convenientemente las Casas Consistoriales “que
se hallan destrozadas y ponerlas decentes”. El segundo problema es fácil de
imaginar: hay que hacer gastos, como es natural, “y los propios no tienen fondo
alguno ni hay donde echar mano para lo más preciso”. El remedio que se les
ocurre es el mismo usado en otros tiempos: pedir un empréstito al cabildo
catedralicio.
27-08-1812. Protestas del regidor Fonseca
Han llegado noticias de que el corregidor titular, Ramón Maciá de Llopart, está desempeñando diversos encargos oficiales por orden de la Junta Superior Provincial, todavía refugiada en Poveda de la Sierra, desde donde se había emitido el nombramiento de corregidor interino en favor de Manuel de la Plaza. El regidor Ignacio Rodríguez de Fonseca, se muestra muy disgustado por no haber sido citado a la sesión anterior y por ese nombramiento ya que, a su juicio, le correspondía ocupar el cargo, como regidor decano. Explica que había recibido dos citaciones de la Junta para que asumiera el puesto de corregidor interino; en la primera, estaba enfermo en su pueblo y los franceses ocupaban pasos y caminos, por lo que no podía desplazarse y en la segunda se encontraba arrestado por los franceses en el castillo de la ciudad, pero cuando quedó libre al marcharse el ejército invasor podía haber sido avisado de nuevo y entonces, libre ya de dificultades, sí hubiera podido asumir el puesto que en justicia le correspondía. Alegato que concluye con la declaración solemne de que la Junta carece de facultades para efectuar un nombramiento que considera arbitrario y contra el que presenta la correspondiente reclamación.
Aparte este incidente protocolario y reglamentario, el
Ayuntamiento acuerda que sea el día 29 de ese mes de agosto el señalado para la
solemne proclamación de la Constitución de la Monarquía; tanto en esa fecha
como en la siguiente habrá misas solemnes y para ello, los comisarios
municipales pasarán a dar cuenta e invitar formalmente al cabildo, según la
antigua costumbre. La ciudad será informada mediante la promulgación de bandos
invitando a la población a encender luminarias las dos noches, junto con un amplio
permiso general para que se hagan “diversiones
públicas con orden”
28-08-1812. Preparativos para recibir a la Constitución
Los comisarios informan hoy al Concejo que se están adornando las Casas Consistoriales tanto en el interior como en la fachada, donde se colocará el retrato de Fernando VII pero en ese momento surge un imprevisto que viene a alterar los planes iniciales: llega la noticia de que acaba de entrar en la ciudad el brigadier Juan Martín el Empecinado, al frente de su tropa. Inmediatamente, los regidores pasan a visitarlo y reciben del general guerrillero la petición de que se aplacen un día los festejos programados, para poder hacerlos con mayor lucimiento si se encuentra presente toda la división, incluso la artillería, que podría hacer las salvas de reglamento. Y el Ayuntamiento “no pudiendo menos de complacer a este héroe de la Nación” acordó, efectivamente, trasladar los actos previstos a los días 30 y 31, noticia completada con la que llega del cabildo catedralicio, concediendo un préstamo de 6.000 reales para financiar los festejos.
30-08-1812. Proclamación de la Constitución de la Monarquía
En el día de hoy se ha llevado a cabo en la ciudad de Cuenca la ceremonia solemne de proclamación del texto constitucional aprobado en las Cortes de Cádiz. A las siete y media de la mañana, “a la señal del repique general de campanas” se reúnen en las Salas Consistoriales “que se hallaban adornadas con toda Magestad” los representantes de los diversos poderes e instituciones públicas:
El corregidor interino, Manuel de la Plaza y Farias; los
regidores Ignacio Rodríguez de Fonseca, Ignacio Esteban Romero, Andrés María
Cerdán; el diputado del común, Manuel González de Santa Cruz; el síndico,
Vicente López Salcedo; el brigadier Juan Martín El Empecinado, “con sus
edecanes y oficiales”; el Administrador de Rentas, Félix Bergado, que está
haciendo las funciones de Intendente interino; el cabildo catedral, el de curas
y beneficiados de las parroquias, el de clérigos de Santa Catalina, saliendo finalmente
todos de las salas, “precediéndoles las Banderas y Pendones de los siete
gremios de esta Ciudad por la Plaza Mayor donde estaba tendida la tropa de la
Infantería del Batallón de Cazadores de Cuenca, últimamente creado con órdenes
del Gobierno en auxilio de la Junta Superior de esta Provincia, el de Tiradores
de Sigüenza, Voluntarios de Guadalajara y el de Voluntarios de Madrid con sus
músicas y los Escuadrones de Caballería en la Anteplaza por no caber en ésta y
en un tablado que estaba dispuesto al medio de ella, frente de los Arcos de las
Casas Consistoriales en las que con un adorno magnífico y bajo un dosel se
manifestaba el retrato de nuestro Augusto Soberano el señor Don Fernando VII
con un cuerpo de guardia de granaderos, subió el Ayuntamiento con el Señor
Brigadier don Juan Martín y tomando asiento al lado del señor Corregidor, fue
por la tropa hecha una salva y cesando el repique de campanas, por el señor
Corregidor fue entregada a mí, el secretario mayor del Ayuntamiento, la
Constitución que le fue presentada por el portero que la conducía en una
hermosa bandeja y puesta sobre la mesa principié la lectura de la Orden con que
se remitía y a la primera palabra de la Constitución fue hecha otra salva por
la tropa, continuándose en alta voz la lectura de la Constitución política de
la Monarquía española al pie de la letra y concluida se repitió otra salva y al
repique general de campanas de la Santa Iglesia y Parroquias de esta Ciudad,
músicas de los Regimientos de la División que concurrieron y tocaron antes y a
la conclusión del acto en el que
manifestó el Pueblo una general alegría y gozo, al paso que gravedad y
atención interior la publicación, por la majestad con que se hizo el acto”. Que
concluyó pasando todos al Ayuntamiento donde tuvo lugar la despedida oficial de
las diversas comitivas.
Luego, “en la noche de este día hubo iluminación general
en todo el vecindario habiendo el cabildo adornado la fachada de la Santa
Iglesia Catedral con un retrato de Su Majestad el Señor don Fernando VII, los
repetidos golpes de música que estuvieron en las Salas Consistoriales casi la
mitad de la noche, los frecuentes vivas y aclamaciones que por todas partes
resonaban en obsequio del Supremo Gobierno de la Nación y la memoria de las
pasadas desgracias comparada con las felicidades presentes tuvieron al pueblo
en una alegría continuada y sin límites”.
31-08-1812. Alegría en Cuenca por la Constitución
La ceremonia estrictamente seglar celebrada ayer recibió una confirmación religiosa en el día de hoy. A las 8 de la mañana, se reunió el Ayuntamiento en las Casas Consistoriales para pasar en ordenado desfile hacia la catedral, atravesando la Plaza Mayor, en la que ya estaba formada la tropa, mientras se repetía el repique general de campanas de todas las iglesias de la ciudad y los gremios acompañaban a los representantes del municipio, figurando también en un lugar de honor el brigadier Juan Martín con toda su oficialidad. Ofició la misa el canónigo maestrescuela, Cristóbal Amat y Socolí, que en esos momentos presidía el cabildo “y antes del ofertorio por el señor corregidor Don Manuel de la Plaza y Frías fue entregada la Constitución de la Monarquía Española que le presentó el mayordomo Alcayde en una bandera al Secretario Mayor, que la leyó en alta e inteligible voz”, desde el púlpito, tras lo cual el lectoral Manuel Fernández Manrique ocupó el estrado “y dijo una oración ejecutoria correspondiente al objeto y concluida el Ayuntamiento sobre un libro de los Santos Evangelios puesto en una mesa en que había un crucifijo, juró guardar y hacer guardar la Constitución política de la Monarquía española conforme la fórmula prevenida. Y en seguida hizo el pueblo y el clero el mismo juramento de guardar la Constitución, se encarga y previene, a que todos respondieron: Sí, juramos”. Y en ese momento de afirmación colectiva, la tropa formada en la Plaza Mayor hizo una salva. Luego se cantó un Tedeum, con toda solemnidad y finalmente Ayuntamiento, autoridades y pueblo salieron del templo hacia las Casas Consistoriales dejando ya proclamada y jurada, a todos los efectos, la Constitución de la Nación Española, en la que se ordena que “el amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los Españoles y asimismo el ser justos y benéficos”.
Fue cosa digna de todos los elogios comprobar el
indecible júbilo de los ciudadanos al ver su felicidad con la publicación de
tan sabia Constitución en que se establecen sus derechos, lo explicaron con
regocijos en estas dos tardes en que tuvieron fiestas, habiendo dispuesto
varios una suscripción para correr unas vacas y destinar sus carnes a dar sobre
ración en estos días al Batallón de Cazadores de Cuenca que en los anteriores
había manifestado su valor. Por la noche continuaron las iluminaciones y conciertos
de música y dio el Ayuntamiento un refresco a la oficialidad de la División del
brigadier D. Juan Martín Diez, corporaciones convidadas a los actos de
publicación de la Constitución y función de iglesia y al que también
concurrieron los señores individuos de la Junta Superior Provincial y
dependientes que acababa en aquella hora de hacer su entrada en la capital y
que pasó a convidar inmediatamente al Ayuntamiento para hacer más completo el júbilo, satisfacciones
y obsequio de esta función.
03-09-1812. Elecciones para formar un nuevo Ayuntamiento
En el día de hoy, el Ayuntamiento de Cuenca ha acordado su autodisolución, convocando a todos los ciudadanos para que se reunan en sus respectivas parroquias el domingo siguiente, a la hora de misa mayor, en la que se llevaría a cabo una ceremonia de juramento de la Constitución, complementaria de la ya desarrollada en la catedral, exceptuándose de este trámite la de Santiago porque, obviamente, ya se había proclamado el texto al estar ubicada dentro del templo catedralicio.
Para presidir los procesos electorales, el Ayuntamiento
designó para cada parroquia a uno de sus miembros y como no eran suficientes
los regidores disponibles, completó el cupo con individuos considerados de
relieve y respeto general.
11-09-1812. Constitución del nuevo Ayuntamiento de Cuenca
Como culminación y fin del proceso electoral desarrollado mediante la elección de compromisarios a través de las parroquias, ha quedado constituido el nuevo Ayuntamiento de Cuenca que ha elegido como alcalde primero al caballero Ignacio Rodríguez de Fonseca, que acudía por la parroquia de San Vicente.
Los regidores elegidos por primera vez como resultado de
una votación popular se han inclinado a favor del señor Rodríguez de Fonseca,
el veterano regidor perpetuo que había sabido durante la invasión francesa de
la persecución en la ciudad y la cárcel en Madrid. Como segundo alcalde, otro
veterano de la lucha liberal, Feliciano Grande.
Junto a ellos, los regidores que integran este primer
Ayuntamiento constitucional de Cuenca son: Andrés María Cerdán, Miguel Antonio
de Arcas, Felipe de la Osa, Antonio Recuenco, Juan Ramón Valiente, Atanasio
Felipe Piquero, Policarpo Zorraquín, Hilarión Muñoz, Benito Canales, Domingo
Mendieta, Pedro de Castillo y Ayala y Félix de la Cuba; como procuradores
síndicos del común, Vicente López Salcedo y Luis González Calvo.
11-09-1812. Conflicto en la toma de posesión de los concejales
Un serio conflicto se ha planteado en el seno del Ayuntamiento de Cuenca nada más quedar constituido. La Constitución establece que el juramento de los regidores electos debería tener lugar ante el Jefe Político, figura de nuevo cuño creada por la Constitución, como representante del gobierno en las provincias o, en su defecto, ante el primer alcalde. En Cuenca no se había nombrado aún a nadie para ocupar semejante puesto, por lo que el corregidor interino, Manuel de la Plaza y Farias, pensó que el cargo era suyo, sin querer caer en la cuenta de que la misma Constitución había suprimido a los corregidores y por tanto él debería considerarse cesado.
Al contrario, el señor de la Plaza ocupó la presidencia
del acto y se dispuso a tomar juramento a los regidores que, todos a una y sin
excepción decidieron que “no podían allanarse a jurar ni ser presididos por Su
Señoría sin que se decida por la Regencia y que estaban pronto a hacerlo y ser
presididos por el Alcalde primero electo que era el que estaba expresamente
señalado en defecto del Jefe Político”, firme postura que dio origen a un
larguísimo debate entre un corregidor empeñado en mantener sus privilegios
anteriores y unos regidores constitucionales, encabezados por Rodríguez de
Fonseca, firmes en defender la tesis de que el corregidor ya debería haber
cesado en sus funciones
No fue posible el acuerdo y menos aún cuando Manuel de
la Plaza tomó la peregrina decisión de nombrar dos Juntas interiores, una para
atender a los ramos de Abastos, Limpieza y Hospitales y otra para la
conservación del buen orden y salubridad de la ciudad, Juntas que,
evidentemente, pretendían suplir a la autoridad municipal competente, a la que
debería corresponder organizar tales servicios. Cuestión que removió un nuevo
escándalo entre los regidores electos y reiteración estruendosa de su protesta,
entre otros motivos porque semejante cosa no estaba incluida en el orden del
día de la sesión, limitada al juramento y toma de posesión del nuevo
Ayuntamiento.
En su lugar, la corporación aprobó por unanimidad una
proposición presentada por el señor Piquero, en el sentido de no reconocer a
Manuel de la Plaza y Farias por Jefe Político ni con legítimo nombramiento y
por tanto jurar los cargos ante el elegido Alcalde primero, sin perjuicio de
que si la Regencia declarase ser legítimo Jefe Político el señor Farias se vuelva a hacer el juramento ante
él. Semejante proposición, provocó el inmediato abandono de la sesión por parte
del corregidor interino, tras lo cual los regidores electos prestaron juramento
ante Ignacio Rodríguez de Fonseca, quien luego les ordenó sentarse en los
bancos y declaró instalado el Ayuntamiento.
Como complemente de todo lo anterior, el nuevo
Ayuntamiento tomó el acuerdo de dirigir
un memorial a la Junta Superior de la Nación explicando el desarrollo de
los hechos.
12-09-1812. Escrito a la Junta Superior Provincial
El Ayuntamiento de Cuenca dirige un escrito a la Junta Superior Provincial explicando lo sucedido y con el siguiente añadido: “Si el Ayuntamiento, en cumplimiento de sus más sagrados deberes hubiera dejado por un momento de dar este paso se juzgaría reo ante Dios y ante el Supremo Tribunal de la ley y ante el soberano Congreso, pues a la vista de una Constitución sabia que acaba de publicar y tiene jurada no puede reconocer autoridad que esta no designa ni permite, entorpeciendo las que legítimamente constituye en beneficio del pueblo y de los ciudadanos, cuyos derechos por todos medios intenta restablecer.
Lo pone en consideración de V.E. el Ayuntamiento,
confiado en que no permitirá que sus clamores lleguen al Supremo Congreso de la
Nación, puesto que en su mano está el detenerlos y remediar sus consecuencias”.
Firman Ignacio Rodríguez de Fonseca, Atanasio Felipe
Piquero, Pedro de Castillo y Ayala, Luis Gonzaga Calvo.
13-09-1812. Dictamen jurídico sobre el conflicto
Puesto que no se ha recibido respuesta a los escritos anteriores, el Ayuntamiento acuerda pedir dictamen jurídico a tres abogados de los Reales Consejos que se pronuncian en el sentido de aprobar todo lo hecho y recomiendan al consistorio que insista a la Junta Superior Provincial para pedir inmediata respuesta a la cuestión planteada.
14-09-1812. La Junta Provincial emite un dictamen discutible
La insistencia ante la Junta Superior Provincial para que adopte una decisión ha tenido sus frutos, pero no en el sentido deseado por el Ayuntamiento. La institución que asumió el control del gobierno provincial y la dirección de la guerra al producirse el levantamiento popular contra los franceses está integrada en estos momentos por Tomás Antonio Sáiz, Joaquín Morales y Heredia y Vicente Frígola. Sin dar respuesta explícita a la cuestión planteada por el Ayuntamiento, la Junta notifica hoy a todos los concejales que es nulo el juramento hecho ante el alcalde y los cita para que acudan a hacerlo ante el corregidor interino, al que consideran como Jefe Político, según la denominación que otorga la Constitución al representante del poder central emplazándolos para esa misma tarde, aunque es domingo a pesar de que no hay en el texto constitucional ni una sola línea susceptible de interpretar que aquellos antiguos corregidores pudieran transmutarse en Jefes Políticos del Nuevo Régimen, cuestión que los miembros de la Junta Superior Provincial interpretan exactamente al revés.
14-09-1812. Nuevo juramento del Ayuntamiento
De acuerdo con la decisión gubernativa, esta misma tarde se celebra una nueva y tormentosa sesión municipal, que preside Manuel de la Plaza, en la que Rodríguez de Fonseca, al frente de sus compañeros regidores, protesta por la decisión de la Junta, negándose a prestar nuevo juramento y mostrando el dictamen jurídico de los letrados, firme posición en que cuenta con el decidido y expreso apoyo de los demás concejales. El corregidor interino insiste una y otra vez en leer la orden de la Junta Superior Provincial que le considera como Jefe Político, con independencia de lo que resuelva la Regencia del Reino.
Finalmente y tras una declaración colectiva, Fonseca
acepta ceder en sus planteamientos para no seguir perjudicando al público y
también porque, explica, el único juramento que tiene validez es el primero,
por lo que no le importa hacerlo de nuevo, si bien reiterando sus protestas y
que, desde luego, no consiente por su propia voluntad en hacer lo que se le
obliga. Posición que repiten uno tras otro los demás concejales, con la
llamativa excepción de Benito Canales que se niega en redondo a volver a jurar.
* La decisión definitiva de la Junta Superior llegará el 16 de marzo del año 1813, dando la razón al Ayuntamiento.
16-09-1812. Primeros acuerdos del nuevo Ayuntamiento
El primer acuerdo del nuevo Ayuntamiento es el de formar una comisión de Bagajes y Alojamientos (asunto urgente pues para el día siguiente se anuncia la entrada de la división de El Empecinado, a la que es preciso dar alojamiento y comida), otra comisión dedicada a la limpieza de la ciudad, una tercera para mantener corriente y en servicio el conducto de agua y la cuarta para regular y controlar la venta de productos, atendiendo tanto a la calidad como al peso.
También se toma el acuerdo de celebrar sesión municipal
los miércoles y sábados; hay amplios debates sobre los problemas derivados del
pobre abastecimiento de carnes a causa de la gran escasez del producto o se
critica la libertad desmedida en los precios, por lo que deciden volver al
sistema de control con límites establecidos, lo que lleva consigo también el
regreso al abasto de aguardiente, aceite, jabón y vino, como tradicionalmente
había sucedido.
Entre esos asuntos tan complicados, la corporación
también ha decidido sobre otros más festivos, como el de asistir a vísperas de
San Mateo y a la función propia del día, como se hacía antes.
21-09-1812. Intento de controlar el abastecimiento de carnes
El concejal Piquero informa hoy de la investigación realizada sobre las carnes pues en días anteriores ha faltado porque no habían degollado animales ni hecho compras en el exterior “por miedo de que faltando como escasea a la tropa se echase mano de ellas”. Por otro lado, se nombran regidores encargados de los nueve cuarteles en que se divide la ciudad según la disposición que había establecido el conde de Floridablanca, José Moñino, en su etapa de residencia en la ciudad y que había sido aprobada por Real Provisión de 3 de junio de 1766. También, y como signo de normalidad, se nombra depositario de fondos a Tomás Manuel de Vela mientras que se informa de la limpieza hecha en el conducto de agua que abastece a la ciudad desde la Cueva del Fraile y el derribo de fortificaciones levantadas por el ejército francés.
22-09-1812. Informes técnicos presentados al Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Cuenca ha recibido un informe del arquitecto Mateo López, sobre los daños y la reparación del edificio de la Inquisición y conducto general de agua que pasa bajo él y un escrito del comandante Nicolás de Isidro en demanda de que se repongan los fosos construidos en La Ventilla por orden del comandante José Martínez de San Martín, al explicar que es conveniente tenerlos preparados para mantener la ciudad en guardia y poder controlar mejor la entrada de gente sospechosa.
23-09-1812. Quejas por el comportamiento de los soldados
En la sesión celebrada hoy por el Ayuntamiento de Cuenca se ha visto el tema de las quejas de los hortelanos y otros vecinos, por los daños que hacen las tropas de El Empecinado en las huertas, donde “acuden de noche y día a tomar las hortalizas y frutas, inutilizando otras”, a lo que se añade lo sucedido con los vecinos de los pueblos que vienen a vender pan a la capital, asaltados y robados en los caminos, lo que además del daño directo sobre los perjudicados, afecta al abastecimiento de la población civil. Por todo ello se redacta un oficio al Brigadier para que tome las medidas oportunas para impedir la conducta que están mostrando sus soldados.
25-09-1812. Satisfacción municipal ante las Cortes Generales
El Ayuntamiento de Cuenca ha preparado con fecha de hoy un escrito dirigido a las Cortes Generales, manifestando la satisfacción de la ciudad por la implantación de la Constitución. El texto dice así:
“Los
habitantes de Cuenca, traspasados de un júbilo indecible desde el acto de
publicarse en su recinto la sabia Constitución que V.M. ha sancionado, no
encuentran voces suficientes para manifestar su gratitud y tributar el obsequio
que este incomparable monumento exige de su lealtad. El fuerte contraste que ha
experimentado Cuenca en el discurso, a muy pocos días, huyendo de su vista la
ominosa presencia del enemigo y presentándose venturosamente ese precioso
código, es un motivo general que impide a sus ciudadanos el describir con
alguna exactitud los vivos sentimientos de que se hallan penetrados, y por
tanto se limita a dar sencillamente a V.M. el parabién que debe producirle en
todo tiempo el fruto de esta grande obra, ofreciendo libremente por sí y por
todos ellos el infrascripto Ayuntamiento defender y procurar su observancia con
el mayor celo y distinción".
06-10-1812. Sospechas sobre la actuación del obispo Falcón
En un auto emitido con fecha de hoy y firmado por Manuel de la Plaza y Farias, corregidor interino de Cuenca se dice que al revisar los papeles originales de las actas del Ayuntamiento durante el gobierno intruso, ha encontrado el memorial dirigido por el obispo Falcón a José Bonaparte, pidiendo el indulto para poder volver a la ciudad. El hecho le parece de suficiente gravedad como para abrir una investigación sobre el comportamiento sospechoso mantenido por el obispo de Cuenca.
Al producirse los sucesos derivados de la invasión
francesa el obispo Falcón quedó incorporado a la Junta Superior Provincial y en
su nombre acudió a los primeros movimientos preparatorios de las Cortes de
Cádiz, en la que permaneció poco tiempo. Volvió a la ciudad y decidió contar
con el favor del gobierno intruso, aludiendo a presiones que dijo haber
recibido, en contra de su voluntad, para oponerse al invasor e incluso para ir
a la reunión parlamentaria de Cádiz. Estos hechos con las correspondientes
sospechas, explican la apertura del procedimiento para depurar tales actuaciones.
09-10-1812. Convocatoria electoral para formar la Diputación
Restablecida la normalidad en toda la provincia de Cuenca, con la huida de las tropas napoleónicas que la controlaban y proclamada la Constitución, Ignacio Rodríguez de Fonseca tras ser elegido el primer alcalde de Cuenca, ha sido nombrado por la Regencia Jefe Superior Político de la Provincia con la orden de poner en marcha el proceso para formar la Diputación provincial con la organización de elecciones de ayuntamientos democráticos en toda la provincia, según una orden de la Regencia firmada en Cádiz con fecha de hoy.
14-10-1812. Comienza la investigación sobre el obispo
15-10-1812. Nuevo ataque de tropas francesas
Llegan noticias a Cuenca de que el mariscal Soult ha iniciado el avance de su ejército a lo largo de la ruta de Belmonte, en dirección a la capital, con el objetivo de alcanzar las posiciones inglesas que se encuentran en la línea del Tajo. Al parecer, ha tenido lugar una conferencia de generales franceses en el pueblo de Fuente la Higuera, en la que han estado presentes los mariscales Jourdan, Soult y Suchet, junto con el rey José, para establecer posibles planes de actuación ante los evidentes avances que están registrando las tropas españolas desde el sur y las del ejército aliado por el oeste, al mando de lord Wellington, erigido ya en general en jefe de todas las operaciones militares contra el ejército francés.
16-10-1812. Siguen los testimonios sobre el obispo Falcón
17-10-1812. Más explicaciones en torno al caso Falcón
Otro sobrino del obispo Falcón ha prestado testimonio hoy ante el juez instructor. Esteban Falcón estaba agregado a la V División del II Ejército, al mando del brigadier El Empecinado, a cuyas órdenes servía como subteniente de Estado Mayor. El memorial elaborado en favor del obispo, dice, se lo llevó Inocencio Ángel de parte del provisor, pero nunca supo quién lo escribió y desde luego no tuvo reparos en firmarlo por ser en beneficio de su tío “y no creyendo que por ello perjudicaban a la Nación”; en cuanto a las gestiones en Madrid, aseguró tener un total desconocimiento sobre que se hubieran hecho.
20-10-1812. El rey José Bonaparte entra en Cuenca
Una división del Ejército del Mediodía ha seguido su avance hacia Cuenca, donde ha entrado hoy al mando del mariscal Soult y figurando al frente de la expedición el rey José Bonaparte, que se ha alojado en casa de don Félix de la Cuba. Impresiona grandemente el enorme despliegue realizado por el ejército, pues la artillería llegaba desde el campo de San Francisco hasta San Antonio el Largo. Como sucede cada vez que las tropas francesas entran en la ciudad de Cuenca, los soldados se han dedicado al pillaje general y saqueo de las viviendas, mientras los ciudadanos han huido en masa a buscar refugio en los pueblos de la sierra.
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Dos días estuvo en Cuenca el rey francés, José Bonaparte [Cuadro de Jean Baptiste Wicar] |
22-10-1812. Salen las tropas francesas
Ha vuelto a reemprender la marcha la columna militar a cuyo frente figura el rey José, en dirección a Madrid, con el propósito de llegar a vadear el Tajuña en un movimiento de flanqueo de las posiciones inglesas.
31-10-1812. Reanuda su actividad el Ayuntamiento de Cuenca
Las sesiones municipales se reanudan hoy bajo la presidencia de Antonio Recuenco, que actúa como regente de la Real Jurisdicción que ha asumido el gobierno de la ciudad en ausencia de otras autoridades. En esa primera reunión municipal explica que las tropas francesas abandonaron la ciudad el día 26 y luego dio instrucciones para situar “apostados que diesen noticias al vecindario de su ruta y si acaso se acercaban por otra parte o retrocedían”. Sigue informando al resto de los concejales que los vecinos, mientras, van regresando a sus casas “que hallan saqueadas”, si bien algunas cosas se están devolviendo a sus legítimos dueños, para lo cual ha dado instrucciones a los comisarios de cuarteles para que recojan todo lo que ha quedado abandonado por la soldadesca con la intención de hacer una relación general y averiguar quiénes pueden ser sus propietarios. En el catálogo de destrozos y daños se mencionan el convento de San Agustín, que ha quedado abierto y saqueado y el corral en que se guardaban rollizos y maderas que procedían de las fortificaciones, de los que unos se han quemado y otros se los han llevado los invasores. El Ayuntamiento decide que se venda el resto y con el producto poder pagar los jornales de los trabajadores que intervengan en las reparaciones de estos nuevos daños.
04-11-1812. Otro ataque de los franceses
Parecía que se habían retirado por completo las tropas francesas, pero ha sido por poco tiempo, pues cuando estaba volviendo la normalidad apareció el general Darrican al frente de 4.000 hombres del cuerpo de ejército encabezado por el mariscal Soult, que impuso a la ciudad una severa contribución de 800 ducados, 5.000 fanegas de trigo y 2.000 de cebada, lo que contribuyó a incrementar el desastroso aspecto que ya ofrece la maltratada urbe conquense.
15-11-1812. Lamentable situación de la ciudad de Cuenca
En la sesión celebrada hoy por el Ayuntamiento de Cuenca, presidida por Miguel Antonio de Arcas por indisposición del corregidor interino y con asistencia de los regidores Valiente, Zorraquín, Muñoz, Mendieta y González Calvo, el presidente hace notar a sus compañeros “el estado lastimoso a que se halla reducido este vecindario con motivo de la última invasión hecha por las tropas francesas que ocuparon esta capital y todas sus inmediaciones por el espacio de ocho días, el saqueo y desolación de todos los efectos, granos y frutos que se encontraron en ella, de manera que al regresar los vecinos que emigraron, tenían que traer los artículos precisos para su sustento” y al incorporarse a sus hogares “no hallaban más que las paredes y focos de inmundicias en ellos”. La situación, en estos momentos, es ciertamente dificultosa, porque cuando la ciudad, se iba poniendo en orden, ocurrió el paso de los Ejércitos 2º y 3º de las tropas nacionales “y sin embargo de la escasez de recursos, pequeña parte del vecindario restituido y premura del aviso que se dio de la venida, se logró asistir con lo necesario como a otras tropas que progresivamente han visitado”, pero luego han llegado 2.500 quintos del nuevo reclutamiento y una porción de caballería con otras tropas y ahora sí que ya no hay medio de abastecerlas: los pueblos inmediatos carecen de los artículos necesarios y la tesorería de la Hacienda Pública está fuera de la ciudad, porque no ha regresado aún de su precipitada huida. El caso más preocupante, comentan los regidores, es el del hospital -que produce, dicen, “inmenso gasto”- porque “hay muchos enfermos y con exposición de que llegue el caso lastimoso que teme el vecindario si a la tropa como es justo no se le da lo más preciso cuanto no todo lo necesario”, porque en tal circunstancia -y ese es el temor, asentado en la experiencia- los soldados se lanzarán a buscar lo que necesitan donde puedan encontrarlo y a su libre albedrío. Situación preocupante que se alivia con el comentario de que, al parecer, el Ejército está dispuesto a hacerse cargo de los almacenes de las provisiones o sea, de la Intendencia.
17-11-1812. Exigen que actúe la Junta de Partido
Apenas repuesta la ciudad de la última invasión francesa y en previsión de que la situación se convierta en crítica el Ayuntamiento acuerda que dos regidores eleven una representación a la Junta Superior Provincial “exigiendo” la presencia en la ciudad de la Junta de Partido, para organizar el abastecimiento de toda la población y la tesorería de la Hacienda Pública, ya que al no estar funcionando ese organismo, todas las cargas están recayendo exclusivamente en los ciudadanos de la capital cuando deberían repartirse armónicamente entre todos los pueblos de la demarcación.
18-11-1812. Preocupación por los enfermos del Hospital
Días atrás llegaron al Ayuntamiento informes de los médicos del hospital señalando que los 2.500 quintos que han llegado a la ciudad están desasistidos y desnudos, acercándose el invierno; ya hay 140 hospitalizados y aumenta el riesgo de enfermedades.
El administrador del Hospital de Santiago, Xavier
Calixto López de Sahagún, contesta hoy al informe que se le pidió desde el
Ayuntamiento explicando que el Intendente se ha incautado de las rentas propias
de la institución y por ello pide urgente ayuda al municipio: “Desde que
ocurrió la quema del edificio de Santiago estoy solicitando se me diese
edificio en que poder establecer el hospital” para poder al menos colocar dos
salas en tanto llega la decisión del gobierno sobre si se reedifica nuevamente,
como ya ocurrió en la guerra de Sucesión.
20-11-1812. Los soldados españoles también saquean al vecindario
El regidor González Calvo hace ver a sus compañeros del consistorio municipal el estado lastimoso en que se encuentra el vecindario porque, tal como se temía, la tropa acuartelada en Cuenca, descontrolada y hambrienta, “embargaba y se apropiaba todo lo que venía de los pueblos comarcanos y aun cuanto hallaban en los hornos, bien fuese de panaderos o de los infelices vecinos” todo, insisten los munícipes, por no estar asentadas en la ciudad la Junta de Partido y la Tesorería. El Ayuntamiento acuerda pedir la intervención del coronel que está a cargo de la tropa pues con esas actuaciones descontroladas ha conseguido ahuyentar a los trajineros que venían con suministros y si a los de aquí no se les paga, tampoco harán pan.
21-11-1812. Rodríguez de Fonseca, Jefe Político de Cuenca
En la reunión municipal celebrada hoy por el Ayuntamiento de Cuenca se ha dado a conocer que el alcalde, Ignacio Rodríguez de Fonseca ha sido nombrado Jefe Superior Político, el primero en ocupar este cargo implantado en la nueva Constitución. El nombramiento tiene un alto grado de simbolismo porque con tal decisión del gobierno, se muestra de manera explícita su confianza en esta persona y se difuminan las dudas que el Intendente de Rentas había propagado en torno a la idoneidad política de algunos regidores y esencialmente del alcalde Rodríguez Fonseca. Por eso se explica la intervención del regidor González Calvo al resumir la satisfacción de todos porque, dice, el gobierno acierta y el pueblo también.
23-11-1812. Habrá fiesta cuando regrese Fonseca
Para celebrar el nombramiento de Rodríguez de Fonseca, en la mañana de este día repicó Mangana y luego las campanas de San Vicente, que es la parroquia del designado, acordando el Ayuntamiento que vuelvan a repicar cuando haga su entrada oficial en la ciudad, puesto que aún se encuentra ausente. Además, al reunirse nuevamente el Ayuntamiento se hace constar que en el acta se destaque el doble dato de que es regidor del antiguo Ayuntamiento y además haber sido elegido democráticamente, junto con ser el alcalde actual, por lo que se considera conveniente “se de a Dios gracias de un beneficio que ha hecho a la Provincia deparándole con este nombramiento la felicidad que se promete”. El día que llegue a la ciudad habrá misa de celebración y se iluminará el balcón del Ayuntamiento. Mientras, el corregidor interino dice que se encuentra indispuesto, por lo que se delega en el regidor Arcas para que vaya a verlo para conocer sus intenciones, pues en ese momento hay dos autoridades y solo puede haber una.
24-11-1812. El intendente Frígola investiga a personas que cree sospechosas
El Intendente de Rentas, Vicente Frígola, envió con
fecha de ayer un oficio al corregidor interino para que le hiciera “un
testimonio de aquellos individuos que hubieran sido nombrados y servido” en las instituciones locales, durante
el gobierno francés para controlar que los nuevamente elegidos y aquellos otros
que pasaran a formar parte de la Diputación estén de acuerdo con todas las
exigencias constitucionales. Manuel de
28-11-1812. La tropa debe abandonar el seminario
El Ayuntamiento vuelve a reunirse hoy para tratar sobre el problema planteado por el grueso de la tropa que está acuartelado en el Seminario; el gobernador eclesiástico pide que se vayan y así lo comprende también el Ayuntamiento; el problema es que para ello se necesita otro edificio y en este momento no hay ninguno disponible.
Otra cuestión que ve la corporación municipal es la
necesidad de cumplir un decreto de las Cortes Generales del 14 de agosto, al
que se da lectura en la reunión municipal, disponiendo que todas las plazas
públicas en que se proclamó la Constitución se llamen, en adelante, con ese
nombre, Plaza de la Constitución.
28-11-1812. El Ayuntamiento defiende a un abogado sospechoso
El
Ayuntamiento de Cuenca contesta hoy a un requerimiento del corregidor interino,
Manuel de la Plaza y Farias, sobre la conducta observada por el licenciado
Pedro Antonio Saiz, abogado, que estuvo asociado a los jueces del tribunal
criminal establecido en Cuenca durante el gobierno intruso de los franceses,
informando que "es notoria la
conducta patriótica" del licenciado" que ha manifestado y manifiesta
adhesión a la justa causa que defiende la Nación, habiendo hecho repetidas
emigraciones cuantas veces han invadido las tropas francesas esta capital con
crecidas pérdidas de efectos e intereses". Luego estuvo mucho tiempo
residiendo en Olmeda de las Valeras hasta que se puso enfermo y en febrero
volvió a Cuenca a restablecerse "sin que se le advirtiese ni notase
trato con los enemigos ni sus adictos, antes por el contrario se entendió por
público padeció la mayor violencia cuando le nombraron asociado de los jueces
de
29-11-1812. Llega Rodríguez de Fonseca
Sesión municipal presidida por el regidor Feliciano Grande, en tanto se van incorporando casi todos los concejales poniendo así fin a la dispersión que había provocado la última invasión francesa. Primeramente, se da lectura del nombramiento, firmado en Cádiz el 9 de octubre con el nombramiento de Rodríguez de Fonseca como Jefe Superior Político de la Provinca.
Leído el decreto, Rodríguez de Fonseca entró en la sala
y juró solemnemente la Constitución. Su primera decisión tiene un alto
contenido simbólico: llamar a Benito Canales y pedirle que se incorporase a
cumplir sus funciones como concejal del Ayuntamiento lo que, en efecto, hizo de
inmediato el orgulloso concejal que se había negado a prestar el juramento
inicial que exigía el corregidor interino, por lo que éste le destituyó de sus
funciones.
Luego, ya en el desarrollo normativo de la sesión
municipal, se dio lectura a un escrito de la Junta Superior Provincial en que
comunica la desaparición de las Juntas de Partido, por lo que, en adelante, del
alojamiento de las tropas debe encargarse el Ayuntamiento, pasando el cargo a
la Intendencia, pero semejante disposición es mal recibida en el seno de la
corporación municipal que replica, de modo un tanto desabrido, que semejante
trabajo no es competencia suya.
02-12-1812. Sigue el problema del acuartelamiento
El comandante de Tropas y Quintos dice a la Junta Superior que los soldados están desnudos y los cuarteles sin puertas ni ventanas, de manera que la Junta traslada el problema al Ayuntamiento, encargándole la búsqueda de otros cuarteles y el Ayuntamiento entiende que eso tampoco le compete y desvía la pelota, otra vez, al Intendente de Rentas, como responsable de administrar los fondos públicos exponiendo con crudeza la absoluta penuria municipal para poder atender constantes requerimientos y exigencias derivados de la presencia de todo un ejército acantonado en una ciudad sin medios suficientes para prestarles atención.
Ante las reiteradas quejas que por distintos motivos
está transmitiendo el Ayuntamiento, la Junta Superior Provincial informa que
comprende la mala situación en que se encuentra la ciudad y el lastimoso estado
en que quedó después de las sucesivas invasiones. Buscando algún remedio, dice
que ha presentado al general en jefe la propuesta de que el depósito de quintos
se traslade a Alicante o que se divida en varios tramos, desde luego saliendo
de Cuenca, para que la instrucción se haga en sitios de mejor temperatura y
capacidad de abastecimiento. Además, para ayudar a la depauperada economía
local, se ha decidido que durante todo el mes de diciembre no paguen derechos
aduaneros los géneros que entren en la ciudad para ser vendidos al por menor,
medida con la que está de acuerdo el Ayuntamiento que, además, añade que
tampoco se paguen derechos municipales.
04-12-1812. El ejército quiere tela para hacer casacas
El Ayuntamiento de Cuenca contesta hoy a José María Paniagua, Jefe de Estado Mayor de la Caballería del General Freyre, quien ha comunicado que tiene necesidad de 150 varas de paño para elaborar casacas para la tropa, asunto que el municipio no puede atender por falta de fondos y explica que en una ocasión anterior que se planteó un tema similar para los carabineros se hizo una petición popular "que tuvo buenos resultados". Pero ahora no se ha podido hacer más "por las ocurrencias posteriores en que este vecindario ha quedado asolado y sus habitantes en la mayor miseria por el saqueo que sufrieron y emigración en la estancia y tránsito de las tropas enemigas en dicho mes de octubre".
05-12-1812. La ciudad de Cuenca sigue sin diputado
En la sesión municipal celebrada hoy se lee la Orden de la Junta Superior sobre nombramiento de diputado de la ciudad de Cuenca en las Cortes extraordinarias, ya que el nombrado por Cuenca “se halla procesado por infidente y que es público y notorio que habiéndose fugado de Cuenca sigue unido en el día al ejército del rey intruso”, alusión directa a Antonio García Gómez, que fue dilatando su viaje a Cádiz, que finalmente no llegó a realizar, aceptando luego el cargo de corregidor al servicio del invasor francés.
08-12-1812. Se nombra un fiscal para el caso del obispo Falcón
Basándose en los testimonios ya recogidos, el corregidor interino emitió el pasado día 4 una providencia sobre el expediente abierto al obispo Falcón en la que tras reconocer que “habiéndose retardado el curso de esta causa con motivo de la invasión de esta capital por los enemigos” nombra promotor fiscal a Manuel Agapito Martínez para que establezca algún dictamen, pero las conclusiones a que llega no son nada determinantes. “Cada uno se excusa de crimen aún culpa”, pero todos reconocen haber firmado el documento, aunque no se ha podido establecer con meridiana claridad si hubo uno orientado a través del cabildo, y al faltar no existe el cuerpo del delito consumado, aunque se adivine la intención dice el dictamen presentado hoy.
09-12-1812. Cesa definitivamente el antiguo corregidor
El anterior alcalde, Ignacio Rodríguez de Fonseca, al ser nombrado Jefe Superior Político, ha sido sustituido por Feliciano Grande, que ha decidido poner término a la presencia anómala del corregidor Manuel de la Faria, cargo que ha sido suprimido en la nueva Constitución por lo que el pasado día 2 se dirigió a éste reclamándole que entregara el cargo de juez letrado del partido en tanto se nombre otro, a lo que accede por fin en el día de hoy, fecha en que entrega la jurisdicción a Grande. Antes, el pasado día 5, había escrito el Ayuntamiento al Jefe Superior Político exponiendo que “su vecindario duda a quien ha de acudir con sus instancias civiles y criminales a motivo de no cesar el corregidor interino que nombró la Junta Superior, a las instancias que hace el Alcalde constitucional letrado”, pues aunque parece que las normas son claras, en la práctica hay confusión y se le pide que “termine estas diferencias que puedan trastornar el orden y confianza del público y de que resulta la paralización de la administración de Justicia”, confusión a la que finalmente se ha puesto término.
14-12-1812. Archivado el caso contra el obispo Falcón
El juez de Primera Instancia de Cuenca, Feliciano Grande (alcalde constitucional en estos momentos) ha emitido hoy un auto en el que establece que las indagaciones propuestas por el fiscal sobre el caso del obispo Falcón no iban a influir en el resultado final, decidiendo el sobreseimiento de la causa, sin pasar a posteriores procedimientos.
16-12-1812. También se libera el provisor del obispado
En la sesión municipal de hoy se ve el expediente formado a Manuel González de la Villa, provisor y gobernador del obispado, cuya actitud justifican desde el Ayuntamiento porque con ella, de aparente colaboración con el intruso, impidió el nombramiento de otro obispo que pretendía imponer el régimen militar francés.
18-12-1812. Rodríguez de Fonseca replica a Frígola
La repuesta del alcalde, Ignacio Rodríguez de Fonseca, a la intervención extemporánea del Intendente Frígola formulando dudas sobre la fidelidad de los miembros del Ayuntamiento, se ha producido con toda claridad: se extraña de la argumentación del intendente y más aún sabiendo que él mismo es el Jefe Superior Político de la provincia, que no solo había mantenido con absoluta dignidad la resistencia ante el invasor, sino que incluso fue trasladado como rehén a Madrid durante varios meses por lo que pregunta quien le ha autorizado a “constituirse en juez para determinar si el Ayuntamiento constitucional de esta ciudad está formado según previenen las leyes”, apelando al hecho de que son ciudadanos con todos los derechos. Y añade: “El gobierno me ha impuesto como primera obligación velar sobre que las autoridades de esta provincia no se entrometan y se abroguen facultades que no tienen”. Por ello ordena al intendente que en lo sucesivo “se abstendrá V.S. en denigrar a unos ciudadanos en quien este benemérito pueblo ha depositado su confianza”. Tras lamentar los obstáculos que Frígola está oponiendo al tema de los hospitales, termina su alegato Fonseca: “Veo con dolor que el tiempo que es tan precioso en las actuales circunstancias se pasa en contestaciones que pudiera excusarse”. El Ayuntamiento, al recibir de su alcalde esta información en la reunión municipal de hoy aprueba lo actuado y, además, decide elevar una representación al gobierno “en vista de la mala fe del Sr. Intendente, empeño que por los respetos notorios se ha propuesto en denigrar al Ayuntamiento, desairar sus procederes, entorpecer y oponerse a sus determinaciones”
20-12-1812. Desmanes y daños en las propiedades
En estos días de diciembre, el Ayuntamiento intenta resolver problemas derivados de la guerra, como la insistencia del ejército en seguir cortando árboles de la dehesa de Casasola, mal ejemplo al que se incorporan algunos vecinos o el mal estado en que se encuentran los cuarteles y conventos en que se alojó la tropa durante la invasión francesa, en los que hay inutilizadas muchas puertas y ventanas. También el regidor síndico, Salcedo, informa de los excesos que se están cometiendo en el derribo de ermitas pues a los que ya hicieron los franceses en las inmediaciones de la ciudad se unen ahora los que lleva a cabo la tropa en las del interior “y aún en las casas o edificios no habitados, para sacar madera para quemar los vecinos y otros utensilios para venderlos”, por lo que se acuerda emitir un bando riguroso con previsión de castigos para los infractores
23-12-1812. Reclamación contra las actuaciones de Frígola
El Intendente no ha respondido a los requerimientos del Ayuntamiento de Cuenca, que se queja de que se le han enviado tres oficios y no ha contestado ninguno ni siquiera ha firmado el recibí. Y no solo eso: imbuido de su condición todopoderosa, elabora un nuevo Reglamento de empleados y sueldos, sin esperar el resultado de los expedientes de rehabilitación que se están tramitando decisión que aplica por su propia cuenta, poniendo en los cargos públicos personas de su confianza sin haber realizado ningún tipo de convocatoria o prueba. Por todo ello, el Ayuntamiento acuerda presentar una nueva reclamación a la Regencia.
24-12-1812. Petición municipal para arreglar los conventos dañados
El
Ayuntamiento de Cuenca se dirige hoy al Intendente de la Provincia pidiendo que
intervenga con fondos públicos en la reparación de los daños producidos en la
ciudad, con el siguiente texto: "Los
conventos en que han estado alojadas las tropas que han permanecido en esta
ciudad la última temporada ha dispuesto el Ayuntamiento se limpien y arreglen
en la mejor forma posible, para que puedan destinarse al mismo objeto cuando
sea necesario, pero ha visto con sentimiento los destrozos e inutilización y
falta de puertas, ventanas y otros quebrantos que se han hecho en ellos para
proveerse de lumbre los soldados". Se ha hecho algo por arreglar, pero
otros son competencia de



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